NO SOLO EL MEDIO AMBIENTE HUELA A FEO EN BUCARAMANGA

Por Wilfredo Sierra Moreno.

img_20160507_161718Hay que ser muy caído del zarzo para no presumir que los señores que contaminan el medio ambiente de la ciudad de Bucaramanga y su Área Metropolitana con sus malos olores producto de la quema de huesos y otros desechos asquerosos,  tienen “engrasados” a más de un funcionario de las entidades encargadas de velar por la sanidad ambiental de la ciudad y el departamento, encargo que no solo en este periodo sino en varios anteriores no se han cumplido a cabalidad.

Yo no digo que sean los directores de esas entidades los beneficiados con las irregularidades en casos como el presente, porque esos institutos, CDMB y AMB, están cargados de una telaraña de cargos, divisiones y subdivisiones tales que uno termine en ultimas no sabiendo quíen manda a quíen, y los “sucios” de los rangos menores, terminan por empañarle la cara al director o directores de esas entidades, y no exactamente con el dicho del Chavo del Ocho, sin querer queriendo…

Es el problema de una estructura burocrática general cargada y recargada por “recomendados” y “recomendadas” de determinados Senadores y Representantes a la Cámara, recomendados que terminan mandando más que él o los jefes, y frente a los cuales pareciera que no hay poder humano o divino que valga. Para citar solo un ejemplo que ilustre mí argumento – ejemplo que puse en conocimiento de mi amigo el director de la CDBM  a su debido tiempo – me toco un día esperar junto a casi 20 personas más en la entrada de la entidad hasta las 2 y 30 de la tarde –cuando se supone que la entrada en la institución es, oficialmente a las 2 p.m. – a las niñas de la ventanillas que reparten las escarapelas para ingresar al edificio de la CDMB. Eso sí, no hay para que negarlo, las niñas eran de una belleza impresionante, y parece que frente a esos atributos no hay reglamento ni jefe que valga. Y para más descaro, luego de llegar, duraron 10 minutos más maquillándose antes de empezar a atender. O sea, los usuarios nos importan una…

Para el caso de los malos olores provenientes de Girón u otros puntos del Área y cuyos culpables están más que detectados –blanco es, la gallina lo pone y frito se come – surgen entonces las marrullerías de los mandos medios que recurriendo al expediente descarado de interpretar a su acomodo las leyes y reglamentaciones que en la legislación sobre el medio ambiente existe, le toman del pelo no solo a sus superiores sino a toda un área metropolitana de Bucaramanga, que está más que cansada física y mentalmente de esos nauseabundos olores de todos estos días, días que se remontan a años anteriores desgraciadamente.

Yo aprecio mucho al señor director de la CDMB y a al director del AMB, pero mi pregunta es, ¿si no pueden ejercer a cabalidad los cargos para los cuales fueron nombrados, porque no buscar salidas más efectivas y radicales para acabar de una vez por todas las negligencias y hasta la indelicadeza que parece acompañar estos caso? Si sus subalternos se los pasan por la faja, si se les ríen en las narices, o como se dice vulgarmente, les maman gallo descaradamente, ¿qué presentación tiene fungir de director o gerente de una institución en la que más parecen marionetas de la gran politiquería nacional y regional que cualquier otra cosa?

¡Ah!, por estos días siguen pasando los conferencistas que cobran millones de dólares  para hablarnos de volver a Bucaramanga como la Barcelona de España, pero la verdad es que con ese hedor de mal gusto que cubre el ambiente de la ciudad casi a todas las horas del día, no hay estrategia SERIA – ¡no solamente publicitaria! – para vender la ciudad de Bucaramanga al mundo como el gran destino universal para vivir. Como recuerdo ahora a mi buen amigo Gustavo Cote Uribe, quien una y otra vez repetía que en todos los actos de la vida, pública o privada, institucional o familiar, hay que tener sindéresis, esto es cordura, buen juicio, razones sustentadas para defender las actividades que se emprenden, y no vivir echando globos al viento que no van a ninguna parte. Sobre todo cuando ese viento es tan contaminado y hediondo como el de Bucaramanga y su área metropolitana.

Hace un par de horas el director de la AMB dijo a los medios de comunicación que por estos días algo ya se ha hecho a este respecto… inmediatamente me acorde del chascarrillo de la muchacha vivaracha que siempre salía con él cuenta de que estaba medio embarazada. ¡O está embarazada o no lo está! O se corrigen de raíz y desaparecen esos olores ya de la ciudad para sentirnos satisfechos de la gestión oficial o, en su lugar, nos siguen mamando gallo con el tema sin pudor y ética alguna. ¿No están detectados los focos de las emisiones malolientes? ¡Pues claro que lo están! Luego si no se pone coto de raíz al problema es que “el engrase” es fuerte en este caso y llega a cabezas muy altas. Y entonces nos van a seguir tomando del pelo con el cuentico pingo de que ya le hemos bajado un poco a los niveles de putrefacción, y con  ese rosario de “pequeños logros” nos van a dar contentillo durante cuatro años más a los habitantes de la hermosa, prospera y futura gran ciudad de Latinoamérica, que solo tiene un problemita: que hiede la mayor parte del día a mierda.