AÑO NUEVO Y MAS IMPUESTOS…

img_20160507_161718Que este país después de muchos años por fin comenzaba a vivir en una paz nunca conocida y sin muertos a diario, fue lo que dijo el señor Presidente de la República que luego de conquistar su deseado “Nobel dela Paz”, comenzó  a hablar como si viviera en un país de hadas y no conociera -¿cómo lo va a hacer si siempre vivió como un ricachón consentido desde niño – el sufrimiento, la angustia, el desempleo y el hambre de un pueblo que, según las encuestas, cada vez le cree menos a sus mentiras absurdas de Presidente esquizofrénico.

Pues bien, las estadísticas de la policía nacional apenas comenzando el año han dado muestras que el 2016 fue, comparado con el año inmediatamente anterior, un año que más muertes violentas ha registrado en los últimos tiempos y esto, sin contar que en contravía de lo que dicen las fuentes oficiales, el secuestro no ha desaparecido del territorio nacional. No solo el ELN secuestra, también lo hacen las bandas delincuenciales poderosamente organizadas, que imponen su Ley en amplias zonas del territorio nacional sin que el cubrimiento noticioso de estos secuestrados anónimos, se vea registrados en los grandes medios nacionales.

Para condimentar aún más la curiosa paz de Colombia 2016 – 2017, el estado nos regaló un reforma tributaria esquilmadora y salvaje que no solamente va a hacer que la capacidad de vida del ciudadano promedio baje más del nivel que hoy tiene, y que muchas más personas en este país no tengan un bocado para llevárselo a la boca. El hambre en Colombia es algo más que un hecho retorico, y además del triste y miserable espectáculo de los niños indígenas muriendo todos los meses por desnutrición crónica, muchos otros sectores, que la prensa manipulada no registra, tiene serias y preocupantes carencias de alimentación que a nadie importa, incluidos los hoy burócratas ex guerrilleros de las FARC que jamás se preocuparon realmente por la suerte de los sectores marginales de la nación, y solo se dedicaron a sacar la plata producto del secuestro y la coca, al exterior del país.

Los expertos en economía ya lo han dicho contundentemente: la Reforma Tributaria es mortal para la economía de un país que este año anterior vio caer peligrosamente sus índices de productividad y empleo, y vio engordar la denominado empleo informal, que no es empleo ni nada que se le parezca, sino un rebusque que las gentes que a punto de ver morir de hambre a sus familias, buscan como alternativa desesperada. Pero los grandes medios de comunicación en manos de los “cacaos” del país, Sarmiento Angulo, Ardila Lule, y los nuevos inversionistas internacionales que se han ido apropiando lentamente de nuestros periódicos, emisora y hasta canales de televisión, prefieren hacerle la loa a un gobernante patológicamente mentiroso que vive en un país ideal solo creado en su imaginación y en el que – según él- corren ríos de leche y miel.

La coyuntura política internacional tampoco le sonríe a este país, porque la venida de Donal Trump  a la Presidencia de los Estados Unidos deja serios interrogantes sobre lo que ha sido la gran ayude norteamericana a nuestro componente de seguridad nacional, y la posible llegada de Germán Vargas Llera – un típico liberal de derecha – al gobierno colombiano, hace prever que los desarrollos de lo pactado con la guerrilla en los acuerdos de paz tengan unos perfeccionamientos poco tranquilos. Aquí, señores, nada hace imaginar que año nuevo será vida nueva, y a los problemas caseros de la situación financiera, hay que agregar la baja en la calificación de riesgo a la economía nacional de parte de las entidades internacionales encargadas de estos menesteres, más lo que seguirá pesando en la estructura funcional de la estabilidad financiera de la nación en tremendo monto de la deuda externa, que se está acercando, así no lo reconozcan nadie, al deshonroso lugar de las deudas impagables.

Gracias a los Dioses del Olimpo, como lo recordara alguna vez el ex presidente Alfonso López Michelsen, no hay mal que dura cien años ni estado que lo resista. Por fortuna los meses que le quedan a éste gobierno son pocos, y aunque no sabemos que nos depare el futuro, todo será mejor que continuar con el actual pastorcito mentiroso.