ALFABETIZACIÓN DE VÍCTIMAS DEL CONFLICTO CONVOCA A PROFESORES DE LA ECR

A 80 kilómetros del municipio Vista Hermosa, en el Meta, puede visitarse La Cooperativa, uno de los corregimientos que el Gobierno Nacional y las ahora desmovilizadas FARC – EP destinaron al proceso de desarme. El territorio fue clasificado como uno de los mayores productores de hoja de coca en el departamento y se vio envuelto en una problemática social  debido a la lucha contra los cultivos ilícitos, dejando a la deriva a cientos de campesinos.

Gracias al Decreto Nº 1274 de 2017, más de 300 excombatientes encontraron nuevas oportunidades de convivencia en la misma área rural, pues por medio de la disposición legislativa se crearon los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) que buscan atender la necesidad de continuar la reincorporación de integrantes retirados de las FARC – EP. Uno de ellos se ubicó en La Cooperativa, recibió el nombre de Georgina Ortiz y desde su constitución alberga a trabajadores dedicados a la agricultura, la piscicultura, la ganadería y otras actividades productivas legales.

Este espacio geográfico también fue el escenario elegido por docentes e investigadores de la Facultad de Fonoaudiología de la ECR, Julián Espitia y Juanita Gaitán, para desarrollar el proyecto titulado “Estrategias de alfabetización de individuos excombatientes de las FARC: Propuesta de educación para la paz en el periodo del posconflicto”.

La iniciativa académica y social, emprendida en el 2017, permitió a sus autores intelectuales determinar las competencias de lectura y escritura de antiguos militantes de las FARC, con el objetivo de desarrollar un programa estratégico de alfabetización que mejore su desempeño comunicativo escrito, así como sus niveles de comprensión lectora.

Julián Espitia, el docente líder del proyecto, afirma que no fue sencillo lograr su desarrollo debido a factores sociales y políticos propios de la historia vivida en la región, pero la disposición de la población por el aprendizaje permitió materializarlo finalmente.

Luego de desarrollar el levantamiento documental y teórico con el cual definieron los instrumentos de medición que aplicarían, los educadores entablaron contacto con la Red Salud Paz, entidad que los dirigió al ETCR Georgina Ortiz, ubicado en uno de los municipios de Colombia que vivió de primera mano el conflicto armado.

En marzo del presente año, Julián Espitia viajó en compañía del también fonoaudiólogo y profesor de la ECR Carlos Fonca a la zona en la que se concentró su intervención y, bajo una rigurosa logística, recogió la información diagnóstica en una jornada que se extendió por 5 días, valorando a un total de 35 participantes que se integraron activamente en las evaluaciones diseñadas con anterioridad.

Como producto de la aplicación estos instrumentos, los docentes no sólo lograron medir las habilidades de lectura y escritura de los beneficiarios evaluados, sino compartir otros espacios de socialización que les permitieron reconocer diversas características de su vida diaria: “Fue muy interesante poder ver la realidad que viven personas que, aunque estuvieron inmersas en un conflicto, son individuos con sueños, metas y deseos, y que ahora están comprometidos con la paz y todo lo que ella implica”, asevera Espitia.

Al contratarse con la literatura propia del tema, los resultados extraídos por los académicos evidenciaron que los bajos niveles de escritura – y especialmente de comprensión lectora inferencial y crítica- de la comunidad analizada responden a su deserción temprana de procesos de formación y al valor prioritario que otorgó al discurso oral, la forma de interlocución dominante entre sus habitantes.

Con respecto al último hallazgo, el profesor Julián Espitia expresa que “la población tiene un discurso oral muy elaborado y ha cultivado cualidades como la disciplina, porque se les adoctrinaba e instruía a diario. Actualmente, su comunicación es totalmente distinta, ya no se rigen por un lineamiento vertical donde alguien manda y ellos obedecen, ahora son un conjunto de personas que se guían por procesos democráticos”.

Para los docentes involucrados en el proyecto, una comunidad alfabetizada es una comunidad dinámica, una sociedad que intercambia ideas, participa en el diálogo y es más productiva e innovadora. En su opinión, el intercambio de propuestas, inquietudes y perspectivas también acrecienta los niveles de comprensión, cuidado mutuo y el sentido de la comunidad; además, sostienen los gestores de la investigación, la alfabetización es un derecho fundamental para el desarrollo económico y el bienestar colectivo, al que esperan contribuir con su labor.

En función de los resultados arrojados por su intervención, los representantes de la ECR han procedido a formular una serie de estrategias creadas bajo teorías cognitivas y metacognitivas, cuyo objetivo final es la construcción de un programa de enseñanza específico para su contexto sociopolítico que resulte en una adecuada alfabetización de las poblaciones habitantes de los ETCR.

Las conclusiones finales de esta fase del proyecto se encuentran en construcción, y se espera que puedan ser socializadas a la comunidad en el transcurso del presente semestre.