“DESARTICULADA ORGANIZACIÓN QUE OPERABA COMO EMPRESA CRIMINAL AL SERVICIO DEL MICROTRÁFICO

Bucaramanga. En una labor conjunta con la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional desarticuló una organización delincuencial dedicada al tráfico de estupefacientes, la cual había generado una ‘zona de miedo’ en diferentes barrios del norte de la ciudad.

Porque ‘El Que La Hace La Paga’, se adelantaron diferentes allanamientos que permitieron la captura de 14 integrantes de la organización quienes serán procesados por los delitos de concierto para delinquir agravado, fabricación, tráfico y porte de estupefacientes, destinación ilícita de bienes inmuebles, con el agravante de instrumentalización de menores en la comisión de delitos.

Esta organización que se encontraba subordinada a alias “Pichi” y que fue liderada por alias “Papi”, asesinado el pasado mes de agosto, percibía en promedio más de 30 millones de pesos diarios, los cuales eran recolectados en más de 10 visitas diarias a los sitios de expendio, en diferentes horarios.

En la investigación se logró establecer que estos delincuentes distribuían aproximadamente 9 kilos de estupefacientes diarios, equivalentes a 6.000 dosis; cifra que mensualmente se traduce en cerca de 270 kilogramos y 180 mil dosis, que desde la economía criminal equivalen a un valor cercano a los $1.000 millones.

En los diferentes escenarios donde se llevaba a cabo las diferentes manifestaciones del microtráfico, además, del componente sicarial de alias “Pichi”, se identificaron varias personas que desempeñaban roles diferentes pero complementarios en la búsqueda constante de intercambiar el producto estupefaciente por dinero en efectivo.

Grupo de Seguridad y campaneros:

Desde la red de distribución zonal se contaba con un grupo encargado de advertir la presencia de las autoridades, consolidar fronteras invisibles, impedir que consumidores no referenciados llegaran a adquirir sustancias alucinógenas y así evitar que el componente de distribución fuera infiltrado por las autoridades; aquellos foráneos que fueran identificados, eran intimidados con armas de fuego, causándoles lesiones e inclusive hasta la muerte.

Red de aprovisionamiento:

Delincuentes proveedores encargados de transportar y garantizar la disponibilidad de estupefacientes en los puntos de venta, cada provisión al lugar de expendio era desde 300 dosis por cada desplazamiento, el cual realizaban entre 5 y 10 veces al día, de acuerdo a la necesidad y demanda de la sustancia.

Los traslados eran realizados en motocicletas donde camuflaban el estupefaciente, desde los puntos de distribución de la ciudad hasta la parte baja del barrio Bosque Norte, posteriormente eran llevados a pie al sitio de expendio.

Red de Expendedores:

Conformada por delincuentes entre los que se encontraban menores de edad instrumentalizados, quienes ocultaban sus rostros con pasamontañas como estrategia para evitar su individualización y judicialización, eran los encargados de comercializar los estupefacientes a consumidores entre ellos niños, niñas y adolescentes; por desempeñar este rol, los expendedores recibían un pago cercano a los $800 mil pesos mensuales, además de obtener sustancias para su propio consumo.

Componente financiero y de monetización:

Grupo dedicado al recaudo del dinero producto de la venta de estupefacientes y el registro de la contabilidad diaria sobre cada expendedor, realizando el conteo del mismo en el punto de distribución. Adelantaban más de 10 visitas a los puntos de venta en diferentes horarios, recogiendo en promedio 3 millones de pesos por expendedor, los cuales eran entregados a alias “Papi”.