EDDY ESPERANZA: SOBREVIVIENTE DEL CONFLICTO ARMADO Y PROMOTORA DE OPORTUNIDADES PARA LOS EXCOMBATIENTES

Eddy Esperanza Méndez, en un foro con emprendedores en Bucaramanga. Foto: ARN Comunicaciones

Eddy Esperanza Méndez, asesora de Corresponsabilidad del grupo territorial Santander de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), pasó de sobreviviente del conflicto armado, a impulsar oportunidades de empleo para los excombatientes.

La fecha del 11 de diciembre de 1997 cambió para siempre la vida de Eddy Esperanza. Ese día murió su padre, y su madre quedó con discapacidad física, producto de una incursión de la entonces guerrilla de las Farc-Ep, en el municipio de Guaca, Santander.

“Nosotros perdimos, además de la vida de mi padre y la salud de mi madre, lo que ellos trabajaron por más de 45 años”, recuerda Eddy. Tiempo después fue secuestrada, y al encontrarse en estado de embarazo, liberada por el grupo ilegal. Su hija hoy tiene 19 años de edad, y se ha convertido para ella, en un testimonio de vida y esperanza, frente a un pasado marcado por las consecuencias del conflicto armado.

Veintiún años después de esos dolorosos hechos, Eddy trabaja en la ARN, articulando con diversos sectores, empresariales y gubernamentales, acciones para que las personas que dejaron las armas, tengan una nueva oportunidad de integrarse a la sociedad. “Trabajar en la Agencia realmente me cambió la vida. Aunque los hechos y sus consecuencias fueron complejos, estar en Agencia me dio la oportunidad de conocer de ellos otras realidades, me permitió comprender que a muchos de ellos también les robaron la niñez, las oportunidades y vivieron en familias disfuncionales”, afirma Eddy al hablar sobre el proceso de perdón y reconciliación que ha llevado a cabo en su recorrido en la ARN.

Descubrió que “había que hacer un trabajo importantísimo de transformación” con las personas que abandonaron el conflicto. Para ella la mayor motivación es escucharlas manifestar el interés de cambiar su historia: “esto me llevó a conocer más de ellos, a tratarlos desde su humanidad, y entender que tomaron decisiones diferentes, pero que no se les pueden negar las oportunidades”.

Hoy a sus 42 años y a la espera de su segundo hijo, esta psicóloga cumple una apretada agenda de encuentros con dirigentes de todos los sectores sociales y empresariales, estableciendo alianzas de cooperación que permitan generar confianza entre la población excombatiente y la sociedad santandereana. Confianza que abre las puertas a la empleabilidad, educación, y construcción de familia, para las personas que cumplen los procesos de reintegración y reincorporación.

Su tarea, la llevó a convertir el dolor en una apuesta por la cimentación de nuevos escenarios para la convivencia; y hoy tras una labor de casi diez años en la ARN está convencida, de la posibilidad de cambiar vidas. “Entendí que generar oportunidades era sacar a una persona de la guerra”, puntualizó.

Datos de interés

22 mujeres trabajan a diario en el grupo territorial Santander de la ARN, acompañando los procesos con los excombatientes.

Las mujeres de la ARN Santander, son profesionales en Psicología y Trabajo Social.

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