Editorial: ¿A QUÉ JUEGA EL ICBF?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1No han sido recientes los reclamos que en muchas ocasiones la sociedad colombiana ha tenido sobre la acción de los funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, y no basta sino recordar como la ultima directora de la institución en el gobierno de Álvaro Uribe  termino con unas serias interrogaciones no solo de la opinión pública sino igualmente de los órganos de control que nosotros nunca supimos en que terminaron.

Ahora a raíz de los reclamos de las madres comunitarias la directora encargada a nivel nacional y algunas funcionarias de nivel regional no han sido precisamente un dechado de virtudes y buenas maneras y el trato con lo que muchos consideran justos reclamos de las madres comunitarias, y uno no deja de preguntarse realmente en manos de quienes está la suerte de miles de niños rescatados de hogares disfuncionales o víctimas de la violencia y la agresión sexual, que en teoría, tendrían una recuperación en el ICBF. Como dicen por ahí, ¿es peor el remedio que la enfermedad?

Ahora resulta que en el municipio de Girón por necesidades de re acomodación burocrática de unas funcionarias encopetadas de esa entidad, han pedido el local donde venía funcionando  una guardería que brindaba atención a 80 madres trabajadoras, resolviendo de la noche a la mañana, estas señoras, mandar de patitas a la calle a los muchachitos, generando angustias sin cuentos a sus padres, y originando muchos más traumatismos sencillamente porque a una burócrata arrogante, seguramente con un muy buen padrino político, le dio la gana.

Hace unos cuantos años a un buen amigo y poeta por más señas, don Gustavo Cote Uribe, le escuche decir que si algo debería tener cualquier ser humano en la vida era sindéresis, estos es, sentido común, lógica, coherencia, a la hora de actuar en las cosas públicas y privadas, y que sin esa premisa ninguna acción podría estar justificada para cualquier hombre y mujer. ¿Tiene acaso sindéresis que las señoras que dicen ser las representantes del Estado para velar por los derechos, la integridad y el buen desarrollo de nuestros niños, sean precisamente quienes con sus acciones rompan los buenos modales, las delicadas maneras, el tratamiento coherente y respetuoso que supuestamente buscan imponer a los niños maltratados y a las familias de los maltratadores?

Ya van siendo muchas, muy retiradas y frecuentes, las escachadas de la institución que nos dicen en teoría, es el paradigma de la formación de la niñez, las infancia, la adolescencia y el hogar, y ya va siendo hora de que no solo los medios de comunicación sino también los órganos de control y el mismo gobierno, le paren bolas a todas estas agresiones de parte de los teóricamente protectores de las agresiones. Mensaje que no se respalda con el ejemplo es una farsa. Y aunque este país a lo largo de la historia ha estado lleno de muchas farsas, ya resulta necesarios que nos paremos firmes frente a esa burocracia mentirosa que se ampara en respaldos políticos para hacer lo que les da la gana.