Editorial: ALFONSO GÓMEZ GÓMEZ

Por Wilfredo Sierra Moreno.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPasa al Oriente Eterno un hombre que con su vida demostró que era un masón integral, esto es, un hombre libre y de buenas costumbres que en el ejercicio de todos y cada uno de los actos de su vida dio muestras de una pulcritud a toda prueba, sobre todo en la política donde es tan impropio ver la decencia, la ética y la honradez  en el ejercicio de la acción pública.

En Gómez Gómez son muchas las facetas de su vida que habría que destacar, pero sin duda su preocupación por ofrecerle a la ciudad y al departamento una Institución de Educación Superior que recogiera criterios laicos, librepensadores, abierto a todos los estratos sociales de nuestro entorno, fue fundamental en momentos en que la clerecía dogmática y retardataria hacia de la formulación  superior otro vehículo más para inocular a nuestra sociedad sus doctrinas retardatarias y mentirosas.

Pero en nuestro amigo que hoy se va hacia otra dimensión de la existencia, lo que más admire fue esa longevidad integral, sin mayores dificultades de salud, que le hizo, hasta el ultimo día de su asistencia, madrugar a su amada UNAB a cumplir con su función de orientación, vigilancia y tutoría, sobre lo que indudablemente, entre sus infinitos logros, fue la gran obra de su vida. Desde este lado de la existencia un gran saludo al buen y viejo amigo que siempre nos acogió con cariño cuando tuvimos a bien visitarlo, y que desde ese Oriente Eterno indefinible, sus luces nos sigan orientando para seguir buscando una sociedad más justa y mejor, que siempre fue su gran meta.