Editorial: ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoLa celebración de los cien años del nacimiento del ex presidente Alfonso López Michelsen ha servido para que muchos columnistas y pensadores públicos se hayan dedicado a destacar al  tal vez ultimo de los realmente importantes pro hombres del partido liberal, esos que efectivamente  pudieron ser considerados de izquierda, que generaban ideas originales y trataban de inventar nuevas posibilidades democráticas para un país y un partido liberal muy dedicados al conservadurismo.

Luego de López, Ernesto Samper sepultado abrumadoramente por el proceso 8.000 y Cesar Gaviria con su apertura y su entrega a la derecha económica internacional, son los claros exponentes de un liberalismo desteñido que no es ni chica ni limonada y que de liberal solo tienen el nombre. Contrariamente a las consideraciones ideológicas del fundador del MRL, el liberalismo se ha ido volviendo más y más conservador, hasta llegar a esa practica realmente medieval de monarquismo político, ese de volver hereditaria la cauda electoral a esposas, hijos, nietos y bisnietos, en donde el pueblo realmente no cabe, a no ser para invocarlo hipócritamente para que voten por los mismos de siempre.

El partido liberal termino irónicamente más cerca del pensamiento del Procurador Alejandro Ordoñez que de los preceptos de la Internacional Socialista a la que formalmente pertenece, pero de cuyos preceptos conceptuales no tiene absolutamente nada. Y ahí, la confrontación con López Michelsen  crece al ex presidente ante la historia, como quiera que con su talante irreverente el creador del MRL supo tener iniciativas originales que desafiaba al establecimiento y a la “godaria” intelectual de este país.  Confrontando el talante y el pensamiento del ex presidente López y el actual seudo pensamiento de la dirigencia del partido que se viste de rojo, resalta aun más la frase de los viejo escépticos de la militancia política: “Para godos los liberales de mi pueblo”.