Editorial: CALZADO, CONFECCIONES Y TLC

Por Wilfredo Sierra Moreno

wilfredo sierra morenoCon Expocuero Asoinducals inicia la pequeña y mediana industria santandereana la temporada de eventos que durante dos meses trataran de colocar a los ojos del mercado internacional la calidad de nuestra producción bandera local, calzado, confecciones y joyería, en lucha titánica por mantener unos ritmos de producción y empleo regionales, que no son fáciles de sostener, con unos factores internos y externos que para nada favorecen la acción del pequeño y mediado industrial.

Para no detenernos en los problemas internos de crédito y financiación de todos conocidos, bastones decir que la incidencia de la cascada de TLC que el gobierno nacional firma con cuanto país se le atraviesa en el camino, no es para nada favorable a la industria nacional, ya que  por encima del discurso oficial de que los Tratados de Libre Comercio son la gran oportunidad para nuestros industriales, está el hecho de que las estructuras básicas de producción colombianas son unas enanas frente a las superestructuras productivas de los países del denominado primer mundo, que son unos verdaderos monstruos en cantidad, calidad, desarrollo científico y precios.

Además de que por encima del discurso formal, los factores extralegales son muy fuertes y ahí, el contrabando y el lavado de activos hacen un daño terrible a la estructura de trabajo local  que tiene defenderse con las uñas y sin reales incentivos oficiales. El caso del calzado Chino que entra por montones impresionante de manera legal o ilegal, son una muestra que tratar de competir con monstruos económicos y productivos es casi imposible, además de que el consumidor local no tiene real solidaridad con el producto nacional.

Le deseamos con todo el corazón a nuestros empresarios que le vaya bien en los próximos dos meses que vienes de actividades promocionales de nuestros productos con la firma Made In Bucaramanga, pero hay que recomendarles que le  pidan al gobierno, especial al Ministro de Comercio, que pase de los discursos bonitos y halagadores a ayudas ciertas y efectivas a nuestra producción local. Porque de lo contrario quedamos en lo mismo de siempre: luego de 3 días de fiesta no quedan 362 de desierto. Y eso no es justo.