Editorial: CARRERA 24 CON CALLE 34, LA ESQUINA DE LA MUERTE.

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

descarga (3)A raíz de la denuncia de estos días sobre una pobre mujer que en estado lamentable luego de ser atropellada en las inmediaciones del centro comercial el Cacique esperó por más de una hora por una ambulancia que al final no llego, rememore inmediatamente la tragedia que tenemos que experimentar a diario quienes vivimos en las alrededores de la calle 34 con carrera 24, una verdadera esquina de la muerte donde se presentan todos los días accidentes de tránsito, alguna veces con consecuencias mortales, y nosotros sí sabemos lo que es esperar, muchos minutos y varias horas a que una verraca ambulancia aparezca a recoger un accidentado sufriente que, en algunas ocasiones, han muerto en la espera.

Pero es que aquí hablar de la eficiencia de los organismos de emergencia sí que es cierto que es hacer retórica, ¡y de la buena!, y eso que, afortunadamente, en los últimos años no hemos tenido una tragedias de grandes dimensiones, esas que muestran hasta donde es cierto que los organismos oficiales de seguridad, emergencia y salud están verdaderamente preparados para afrontar desastres. Nunca me cansare de recordar que  la pujante y creciente ciudad de Bucaramanga está sobre uno de los más grandes nudos sísmicos del mundo y que el día que nuestro subsuelo le dé por ajustarse de verdad, cosa que por lay natural ocurrirá tarde que temprano, la vamos a tener bien negra por estos lados.

Es cierto que algunos organismos estatales hacen simulacros de evacuación de cuando en cuando pero estos, desafortunadamente, se reducen en la práctica a un  ejercicio medio folclórico en las instalaciones de la gobernación  y la alcaldía,  sin que una concientización de lo serio que es problema de la constitución  inestable de nuestro subsuelo haya llegado a las gentes del común, a los sectores populares y las mismas áreas de Cabecera y Real de Minas, en donde frente al hecho cierto de un terremoto, los muertos se va a contar por centenares. Y entonces, si esto es que ante un pinche accidente de tránsito las ambulancias no llegan, ¿si habrá una suficiente disponibilidad de recursos para atender la tragedia?

Por lo demás los vecinos de la calle 34 con carrera 24 estamos cansados de hacerle llegar al señor Director de Tránsito de Bucaramanga los llamados para que busque una forma práctica de reducir la accidentalidad en esta esquina de la ciudad. Pero nada.  Claro que ahora que he sabido que ni siquiera al Alcalde de Bucaramanga, su jefe, le para bolas en muchas de  las demandas que le hace éste para que deje de hacer protagonismo todos los días en los medios de comunicación de la ciudad – muchas veces “metiendo entre los palos” incómodamente- , entiendo que menos nos puede atender a nosotros los simples mortales de la barriada.

Pero si es cierto señor Director de Tránsito que lo que usted quiere con toda su alma es ser alcalde de Bucaramanga en el inmediato futuro, le recomiendo ir sumando votico atendiendo las demandas de quienes estamos cansados de ver accidentes en las puertas de nuestra casa de día y de noche y también en las madrugadas. Es cierto que usted tiene un ego de príncipe, pero no puede olvidar que no se puede ser un buen rey sin la simpatía agradecida de la gleba. Así que aunque sea por unos minutos, mire para abajo su majestad.