Editorial: CONFLICTOS PREOCUPANTES…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

WILFREDONo está resultando agradable  las confrontaciones en las que han terminado las marchas y los bloqueos del paro agrario al que se han sumado varios sectores sindicales y estudiantiles y resulta, cuando menos, doloroso que en la búsqueda de soluciones a las diferentes dolamas nacionales se termina con nuevas y valiosas vidas sacrificadas de parte y parte de los sectores nacionales enfrentados, en lo que era en un principio una supuesta  búsqueda de un  consenso para salir del túnel.

Sin desconocer -como nunca lo hemos hechos estas líneas- los factores de perturbación social y económica que aquejan a varios sectores populares de nuestro país, no creemos que ellos sean una excusa validad para pasar del reclamo social y las marchas legalmente toleradas, al pillaje y la asonada como desafortunadamente lo estamos viendo en estos días.

Ya sabemos que al hacer estas reflexiones pareciera que estamos predicando en el desierto porque, desgraciadamente, cuando los ánimos se enardecen la lógica y la razón pierde su función esencial de orientar el accionar de las comunidades y los hombres, y viene entonces la tea incendiaria que acaba todo a su paso. Y, tristemente, de parte y parte la sangre se calienta, y solo prima entonces la agresión instintiva que termina en muertes estúpidas e innecesarias.

¿Eso resuelve los problemas angustiantes de la nación? ¡Claro que no! Pero es igualmente evidente que de parte del sector oficial la mayoría de las veces hay intransigencia, ineficacia y negligencia para atender las necesidades de sus comunidades, que es la razón de ser –teóricamente- de una democracia, y las gentes humildes se desesperan de ver cómo, ni pronto ni tarde, las respuestas a sus justos reclamos. Aquí posiblemente solo quedaría, como decía mi abuela, rezarle al cielo para esperar que de allá llegaran las respuestas. Desafortunadamente se experiencia ha demostrado que los rezos, en la mayoría de los casos, no sirven para nada.