Editorial: DÍA SIN CARRO Y DENUNCIA PAPAL…

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

1a wilfredo sierra bbEl desarrollo de una nueva jornada del día sin carro en el área metropolitana de Bucaramanga coincide, afortunadamente, con la publicación de una Encíclica esencialmente ecologista del Papa Francisco, en donde este líder religioso haciendo gala de una independencia conceptual sin precedentes en la historia de esa iglesia, llama la atención a todo los barbaros depredadores del medio ambiente, la vestidura de la casa que el universo nos dio para vivir.  Aquí, entre nosotros, los mismos cretinos de siempre han dicho que un solo día sin carro en el contexto de la contaminación permanente de nuestro entorno no cuanta para nada, pero su sola estúpida reacción es una justificación de la jornada sobre la necesidad de estas invitaciones como una herramienta para hacer una reflexión seria de lo que estamos haciendo a diario con el planeta.

Citando a San Francisco de Asís, el Papa nos recuerda en el brillante documento que produjo, que nosotros mismos somos tierra. Nuestro propio cuerpo está formado por elementos del planeta, su aire nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura, de manera que conservar nuestro mundo es también conservarnos a nosotros mismos, por lo cual pide a todos los seres humanos que impidan ese consumismo frenético que está destrozándolo y ese estilo de vida que privilegia la ganancia a toda costa, que amenaza a nuestros recursos naturales y está  provocando males terribles como el calentamiento global y el cambio climático.

Pareciera que el brillante Papa hubiera estado oyendo todos estos meses a cierto  torpe dirigente gremial nuestro, un consumista enfermo, dogmático, intransigente, quien a cada rato sale a decir que lo más importante en la vida son las ganancias de sus representados,  que incluyen desde vendedores de talas, almacenes de la más diversas especie, hasta tiendas, restaurantes, cantinas y prostíbulos, estos últimos que al decir de nuestro brillante dirigente gremial, son los que nos dan el desarrollo económico en Santander.  Claro, repítamelo al jovencito Rico McPato la frase del sabio religioso:  “pido aquí a todos los seres humanos que impidan ese consumismo frenético que está destrozándolo y ese estilo de vida que privilegia la ganancia a toda costa, que amenaza a nuestros recursos naturales y está  provocando males terribles como el calentamiento global y el cambio climático”.

Resulta bien sintomático que mientras los comerciantes de nuestro entorno tienen 365 días para vivir su orgia consumista con la más absoluta libertad y sin algunas vigilancias que serían necesarias, cada vez que la región intenta una actividad de reflexión sobre nuestro medio ambiente y el tipo de aire que respiramos, nos caen encima diciendo que los estamos destruyendo, porque ellos, desde luego, según dice el Papa Francisco en su Encíclica, “privilegian las ganancias a toda costa”. Claro, mucho de esos se las tiran de muy católicos, van a misa y son hasta del Opus Dei, pero todo de labios para afuera, de pantalla, para aparentar, sin que la espiritualidad y un verdadero sentido de la ética sean realmente serio en ellos. Pero es que pedirle a un avaro que sea efectivamente transparente en los valores que deben adornar a todo buen ser humano, es poco menos que un imposible.

Pero Francisco no es de los que se para en pelos a la hora de hacer una fuerte denuncia contra ese espíritu de inconsecuencia de los hombres sobre el planeta y, en un párrafo que han reproducido todos los medios de comunicación del mundo, habla de cómo la acción de los irresponsables de todos sus pelambres y su acción consumista sin miente, hace que “se produzcan cientos de millones de toneladas de residuos por año. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”.   Por supuesto fuera de reconocer la valentía del documento producido por el jerarca católico, y de registrar el revuelo mediático que este ha producido en el mundo, no creo que las cosas vayan a cambiar sustancialmente hacia el futuro. Los hombres no somos tan brillantes e inteligentes como nos gusta auto promocionarnos a nosotros mismos, y seguramente más temprano que tarde las consecuencias fatales de nuestra irresponsabilidad serán más fuertes de lo que hoy por hoy ya estamos sufriendo. Ah, y que pena Ricos McPato del área metropolitana de Bucaramanga, pero no creo que por este día sin carro se vayan a quebrar definitivamente…