Editorial: EL 9 DE ABRIL.

Por Wilfredo Sierra Moreno.   

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl 9 de abril de 1948 fue un día trágico para la historia social del país, como quiera que con el asesinato de Jorge Alicer Gaitán se frustraba  una las verdaderas oportunidades de las clases populares para lograr mediante un hombre de verdaderas ideas liberales,  una estructura económica y política que lograra reivindicar los anhelos de justicia social de las clases trabajadoras  del país. Encubiertos con el cuento de las autoría intelectual y física del crimen en la exclusiva responsabilidad de  Roa Sierra, las verdaderas manos siniestras que conspiraron contra la vida del caudillo lograron pasar de agache sin responder ante la justicia y la conciencia colectiva, y la historia, escrita por los mismos con las mismas que desde entonces han manejado el acontecer político nacional, no han hecho sino repetir mentiras que, como siempre, lograron obviar las verdaderas manos siniestras detrás de los hechos.

Luego, el liberalismo colombiano, mostrando el trapo rojo y las figuras mitificadas y descontextualizadas de su verdadero marco sociopolítica de Gaita y de Uribe Uribe, lograron quedarse con el poder una y otras vez, sin que las supuestas predicas del pretendido partido del pueblo llegaran a aliviar el dolor y la angustia de los sectores populares de Colombia, y antes bien generaran la ansiedad, la pauperización y la endemia de miles de miles de colombianos que alguna vez se comieron el cuento del liberalismo como izquierda democrática nacional,  mientras selectos sectores de la dirigencia roja se llenaba de puestos, honores y dinero… Por supuesta, no sin que los sectores populares se dieran cuenta del burdo engaño, y los castigara, pasando del ostentoso titulo de detentador de las grandes mayoría colombianas, a una colectividad que hace rato no ve la oportunidad de ganar una sola elección presidencial, ingresando a hacer parte de los grupúsculos electorales que suman minorías para gobernar en las coaliciones nacionales.

Hoy por hoy el liberalismo colombiano, que todavía cita sin impudicia a Gaitán, a Uribe Uribe y a López Pumarejo  como las canteras de las que supuestamente abrevan su estructura ideológica, y que hasta tiene la pretensión de ser “socialdemócrata”,  se ha convertido en una colectividad monarquista –la expresión más retardataria y reaccionaria del mundo político universal- al instaurar como practica sustancial de su forma de ser, la herencia familiar como manera de mantener le preeminencia y la dirección del “partido del pueblo”. Un partido al que los hijos de los obreros, los campesinos, las mujeres cabeza de familia, los estudiantes de estrato uno, dos y tres, los intelectuales de verdadera izquierda y en fin el pueblo raso, no  puede ni siquiera soñar en dirigir, porque ese privilegio esta reservado a las esposas, hijos, nietos y bisnietos de los hace más de 40 años mangonean es sus filas,  y que se han auto decretado, por discutible “derecho de sangre”, supuesta aristocracia  y el don arbitrario por tener ciertos apellidos, la propiedad de su conducción y administración por los siglos de los siglos.

¿Es eso izquierda? ¿Es eso socialismo? ¿Es esa la causa por la que lucho y murió vilmente asesinado Jorge Eliecer Gaitán, que al decir que el hambre del pueblo no era ni liberal ni conservadora también daba entender que en este país no deberían haber diferencias odiosas para disfrutar de las garantías y los privilegios que teóricamente le da a todos los colombianos la muchas veces citada paro casi nunca cumplida Constitución Nacional?  Pobre Gaitán, debe estar más que revolcándose en su tumba. Y lo peor, no debe estar nada contento si tiene conciencia en alguna parte del universo, de ver como utilizan su nombre y el hecho de su magnicidio, para vender como blanco lo que es negro y como de izquierda la manipulación de su partido por parte de aristócratas de nuevo cuño. Definitivamente, como decía mi abuelo, para godos los liberales de mi pueblo…