Editorial: ¿EL ÁREA METROPOLITANA ESTÁ PREPARADA PARA ATENDER UNA GRAN CATÁSTROFE?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoCon la presencia de 4 casos confirmados de muerte por gripa H1N1 en el área metropolitana de Bucaramanga y el Hospital Universitario y las clínicas de la zona prácticamente casi todos colapsados por la presencia de pacientes que dan síntomas de sufrir los efectos de la temida epidemia, la pregunta que uno debe hacerse es, hasta donde, nuestra estructura en salud está realmente preparada para atender serios y verdaderos casos de emergencia.

El tema se vuelve aun mucho más preocupante cuando recordamos que la ciudad y buena parte del departamento de Santander está asentado sobre un nicho sísmico de grandes proporciones, lo que hace prever, con cálculos probabilísticos científicos, la posible presencia un gran terremoto que no dejaría títere con cabeza en nuestro entorno. Curiosamente, la conciencia sobre el hecho cierto del suelo sobre el cual están construido buena parte  de nuestras ciudades,  nunca ha merecido una acción seria para preparar a las gentes  y sus autoridades en materia sísmicas, pero tampoco tenemos índices de que tan preparados están los centros asistenciales y hospitales para enfrentar una catástrofe de esas dimensiones.

Si hoy, con un fenómeno que no ha dado todavía los registros de una gran pandemia, estamos teniendo serias dificultades para atender como se debe a los afectados, con pasillos y corredores del hospital y clínicas atiborrados de pacientes que esperan horas y horas a que les preste atención ante una afección que ha demostrado palpablemente que es mortal, uno se pregunta que podría pasar cuando las dificultades sean de verdad, de grandes proporciones.

Y el tema se vuelve aun más preocupantes cuando la ciudad de Bucaramanga y su área de influencia se esta llenando de centenares y centenares de nuevos residentes de otras regiones del país, que consideran a la ciudad de los parques como el gran milagro económico y social del país. Esa favorable acogida implica igualmente responsabilidades de nuestra parte, y estas no se pueden obviar alegremente. ¿Será que frente a los nuevos hechos que el desarrollo de nuestro entorno registra, seremos capas de dar las discusiones maduras y responsables para prevenir futuros y graves dolores de cabeza?