Editorial: EL CATATUMBO.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoPara todos los analistas que sobre la materia se han expresado, la situación del Catatumbo surge  como el producto de muchos años de abandono por parte de muchos gobiernos que siempre se han quedado en el discurso cuando se ha tratado de resolver los problemas prioritarios de los sectores rurales de esta nación. Y como siempre, en rio revuelto ganancia de pescadores. Ahí han metido las manos los narcotraficantes, los paramilitares, las Bacrim y desde luego que, con su jueguito de explorar “todas las formas de lucha”, las FARC que nunca han estado ausentes a la hora de utilizar cualquier oportunidad para imponer su ley infernal.

Pero lo que no puede ser es que ahora que ha explotado de manera preocupante el problema social de la región, nos enredemos en la discusión dogmática de si el conflicto es o no culpa de las FARC y no busquemos paliar las limitaciones mil   que afectan de manera grave al Catatumbo. Por supuestos que esos señores -que se sientan en Cuba para hablar de paz pero que donde pueden echan gasolina para incendiar de manera grave el país- siempre estarán tratando  pescar en su favor miserablemente. Pero eso no puede hacer olvidar que los problemas de esa región son reales, que los problema se multiplican angustiosamente, y que también hay muchos seres humanos que sufren las limitaciones de una situación económica, política y social de manera desesperante, sin que se dejen utilizar de las organizaciones ilegales impunemente.

Y ahí, aunque parezca injusto, la responsabilidad recae en el gobierno colombiano, porque el está establecido precisamente para responder adecuadamente por las necesidades de sus asociados, y nadie más que el estado está llamado a poner orden, no exclusivamente con la fuerza publica, en el territorio nacional. Y cuando decimos poner orden, también entendemos que es su responsabilidad no haber derrotado a los grupos armados y las asociaciones delincuenciales que en muchas regiones del país andan como Pedro por su casa. Tristemente la ausencia del gobierno en muchas regiones  ha hecho que muchos individuos crean que pueden recurrir al auxilio de instancias extra legales para ventilar sus necesidades.

El problema del Catatumbo no es fácil ni tiene cómoda salida hacia el inmediatos futuro,  porque allí hacen presencia lo que los especialistas llaman problemas estructurales, aquellos que muestran la falla de un estado  para resolver todos los inconvenientes de su organización. Pero ojala el gobierno haga su mejor esfuerzo para poner algo más que pañitos de agua tibia, porque de lo contrario simplemente estaremos aplazando la confrontación para más adelante.