Editorial: EL DERECHO DEL ELECTOR…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileA raíz de la chichonera armada por el Alcalde Petro en Bogotá, una curiosa teoría ha salido a relucir de parte de los chovinistas que quieren parrandearse el orden institucional colombiano, y es el del supuesto intocable derecho del elector. Según esta irresponsable manera de ver la democracia, el hecho de que un señor haya recibido el respaldo del sufragio de parte de los colombianos, lo haría intocable frente a los controles legales establecidos por la ley para vigilar el comportamiento de quien de esta manera se volvería un pequeño dios ante desafueros cometidos en su accionar.

Como diría el costeño, “tienen huevo”. Ese concepto macondiano de orden institucional solo cabe en la cabeza de los irresponsables seudoizquierdista que frente a las indudables equivocaciones administrativas que cometió el hoy alebrestado alcalde de Capital de la República, quieren salirse por la tangente para no responder, como debe ser, frente a las faltas a la norma, la ley y el buen comportamiento administrativo. ¿A cuento de que al señor Petro no se le puede aplicar la Ley, cuando todas las evidencias hablan de un daño patrimonial a Bogotá, y un desorden administrativo de los mil demonios?

Y esa teoría de la intocabilidad de los merecedores del respaldo popular es aún más peligrosa tratándose de elección de alcaldes que, desde que fue instituida la norma, han resultado unos verdaderos barbaros para desconocer las buenas maneras del comportamiento administrativo, además de –en algunos casos- unos verdaderos ladrones. Si con controles y todo se roban hasta los huecos de las calles de los diferentes pueblo de este país, ¿ustedes se imaginan lo que puede suceder cuando los personajes de marras resulten inmunes a toda acción de vigilancia de sus acciones?

Pero este triste espectáculo de histeria “petrista” solo muestra de que está hecha esa izquierda de barriada que no tiene ni la menor idea de cómo funciona un estado normal en cualquier parte del mundo. ¿Son esos los que se nos ofrecen como la gran solución de los problemas de la nación hacia el futuro? ¡Que peligro!