Editorial: EL DRAMA DE LOS TRANSPORTADORES…

Por Wilfredo Sierra Moreno. 

1972338_10205974735908905_5435813286741860605_n(1)Si califico como drama el problema de los transportadores del país no exagero, porque la verdad eso es lo que vive un sector que está sometido a una acción permanente de parte del estado en contra de los intereses de conductores y pequeños propietarios y en favor de los grandes pulpos del transporte nacional. Porque a lo que no hay derecho es que mientras en el mundo los precios del petróleo se van por el suelo como consecuencia de una transitoria acción de mercados internacionales, en este país esa merma en la baja de la materia prima de la gasolina no se refleje en una baja sustancial en el precio de los combustible, con el pretexto cretino de una política de preservación de los recursos del sector, que es más un cuento chino que cualquier otra cosa.

El manejo del precio de los fletes en el transporte de carga es otra de esas estrategias perversas del gobierno nacional que se le entrega cínicamente a los intereses del gran capital nacional, en contra del trabajo y los sacrificios del conductor y los medianos propietarios, y cada vez le crece más la nariz al señor Presidente Santos cuando habla de una justicia social y una defensa de los intereses del pueblo… ¿Justicia social cuando a los transportadores de carga los ponen a laborar más de 20 horas diarias prácticamente a perdida? Ese cuento que se lo coman los imbéciles.

En el terreno de la disputa de los taxista tengo criterios divididos frente a sus demandas, porque si bien es cierto la intención de los empresarios y los patrones de obligar a sus conductores a pagar de su trabajo la afiliación a la seguridad social – seguridad social que sirve para un carajo-, también lo es que un gran mayoría de los conductores de taxis son unos verdaderos barbaros groseros, que han hecho lo que les da la gana con los usuarios. Su pretensión estúpida de creer que es por decreto que van a acabar con el transporte pirata no deja de ser una actitud soberbia de verdaderos ignorantes en materia de oferta y demanda, ignorancia que no quiere aceptar que buena parte del rechazo de la ciudadanía a la oferta oficial de movilidad se debe a que los taxistas solo hacen carreras a donde quieren y en algunas ocasiones cobrando tarifas no autorizadas oficialmente.

Hace algunas semanas en un debate muy serio sobre la movilidad de la ciudad en el Concejo Municipal, el comandante de la Policía Metropolitana, quien ha mantenido mesas de trabajo permanentes con muchos sectores involucrados en esta problema, reconocía qua a algunas comunas de la ciudad era imposible impedirles que no usaran el trasporte informal, cuando allí ni Metrolínea, ni los reductos del viejo transporte urbano, ni los taxistas, prestan el servicio. ¿Entonces qué, que se queden sin ir a trabajar los ciudadanos de esos sectores?

El gran problema nuestro en esto del transporte urbano es que todos los sectores comprometidos en el tema hablan con verdades a medias, con cartas guardadas debajo de la manga y con mentiras, como si el resto de los ciudadanos fuéramos unos verdaderos pendejos. Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbra, seudo líderes troperos de los taxistas, y no todos estamos dispuestos a arrodillarnos a sus actitudes agresivas de mafiositos de tercera categoría. Las crucetas, los cuchillos y las machetas que son los argumentos que más esgrimen ustedes en el diario vivir del transporte urbano de Bucaramanga y el área metropolitana, no nos va a intimidar a quienes pedimos madures y seriedad en los planteamientos hacía de la posibilidad de resolver este gran problema de la ciudad.

Solución que no creemos que este a la vuelta de la esquina ni nada que se le parezca, porque detrás del transporte urbano hay demasiados intereses oscuros, mucha plata de por medio y excesivas familias politiqueras de oficio de todos los tiempos, que aprovechan sus influencias para inclinar las decisiones oficiales en su favor. Luego que en esta discusión no se las vengan a dar de “señores” los que nunca lo han sido y que no crean que los ciudadanos de a pie nos tragamos todos los cuentos chimbos que nos quieren vender a diario…