Editorial: EL EMBALSE DE BUCARAMANGA.

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

wilfredo sierra mPoco a poco y en medio de un ambiente lleno de “garantías hostiles” como diría el ex Presidente Carlos Lleras Restrepo, el Alcalde de Bucaramanga ha ido entregando las grandes obras que jalonaran el desarrollo de la ciudad hacia el inmediato futuro y le garantizaran a nuestros hijos y nuestros nietos vivir en una ciudad moderna y dinámica. La puesta en marcha del llenado del Embalse de Bucaramanga en este día es, sin lugar a dudas, uno de los hitos más importantes en la historia reciente de nuestra urbe, porque ella le garantizara a los bumangueses que, durante los próximos 50 años, no tengan problemas con el suministro del vital líquido que es, hoy por hoy, uno de los grandes afanes de todas las sociedades del mundo.

Al felicitar a Luis Francisco Bohórquez por esta obra que desde luego sus detractores trataran de minimizar de mil formas desafortunadamente, no está de más volver a insistir en la terrible dificultad de transitar en medio de una sociedad y unos hombres que a todo le ponemos problemas, que criticamos porque bogas o porque no bogas y que no somos capaces de reconocer, ni “por el chiras”, los logros de los demás. Pero bueno, así somos, y a pesar de ello las obras para el futuro se siguen dando y, desde luego, tenemos que felicitar a sus ejecutores.  Las congratulaciones deben extenderse naturalmente al Gerente General del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga –amb-, Ingeniero Ludwig Stünkel García y toda la junta directiva y personal de empleados y obreros de la empresa.

Y desde luego no podemos dejar de recordar hoy a Franz Mutis Caballero, bajo cuya dirección del amb se proyectó, diseño y puso en marcha esta gigantesca iniciativa. Recuerdo que cuando por primera vez entreviste a Franz para El Crisol, ya hace un par de años, y le oí describir las dimensiones de la obra, la verdad no le creí. Me parecía demasiado descomunal el esfuerzo arquitectónico y de ingeniera como para que fuera cierto, pero resulta que hoy eso que se me ocurría una buena elucubración de ciencia ficción de un gerente entusiasmado, es una realidad tangible y palpable. Bueno sería que la alcaldía o la misma empresa del Acueducto diseñaran un didáctico folleto explicando las dimensiones técnicas, logísticas, ambientales y de utilización de nuestros recursos líquidos del Embalse, porque hablar de ella así, en frio, sin una aprensión real de todas las implicaciones de las obra, hace que perdamos mucha de la riqueza de su concreción.

Está pendiente de inaugurar otra obra que nos proyectara igualmente como ésta de una manera vital al futuro: el Cerro de El Santísimo. Satanizada por todos aquellos de entre nosotros que no hacemos nada pero que tampoco queremos dejar  hacer, ese Cerro será uno de los grandes hitos de atractivos turísticos de nacionales y extranjeros que, a no dudar, nos mejorar el ingreso per cápita local y que en ultimas será de utilidad para muchas familias de la región. Como sucedió cuando se gestó y se comenzó a construir Panachi, el palo y la ironía maledicente no han hecho falta en esta ocasión, pero abra que esperar a que estando este nuevo atractivo turístico de nuestra región en marcha, la mueca irónica se convierta en expresión de sorpresa y alegría al ver los buenos resultados para todos nosotros.

Tal vez como en ninguna otra región del mundo como entre los santandereanos sea tan cierto el verso del poeta: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Porque es que aquí nunca hay camino, ya que sea lo que usted proponga y proyecte, siempre caerán encima los más claros exponentes de la envidia santandereana, si, de esa negra y maléfica envidia santandereana, a decir que eso no sirve para nada, que está loco, que eso es mucho estúpido sin sentido común y cosas por el estilo. Pero entregando obras, como hoy, se hace camino. Y en medio del más hostil ambiente, el departamento ha ido creciendo de manera importa a tal punto de ser uno de los grandes atractivos turísticos del país y del mundo. ¿Cómo sería de más grande y esplendoroso nuestro desarrollo y bienestar si nosotros los “pingos” fuéramos distintos?