Editorial: EL FÚTBOL, SUEÑOS Y DESGRACIAS…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mAnte el inminente inicio este miércoles de la Copa America Chile 2015, los desarrollos inacabables de la película mafiosa de la FIFA y los sucesos luctuosos del fin de semana con motivo de la final del campeonato rentado colombiano, no queda la menor duda que este deporte, en el nivel profesional, local e internacional, es factor de grandes zozobras y sorprendentes miserias humanas que sobrepasa la más elemental lógica racional y se mete en el terreno de los exabruptos que desconcierta a cada instante.

A lo que no hay derecho es que la final de un campeonato nacional de para propiciar una cadena interminable de muertos y heridos, como ocurrió el fin de semana, cuando la irracionalidad de estos barbaros hizo desatar esa furia animal tan propia de las barras de todos los equipos de esta país en los últimos tiempos, no solo entre ellos sino frente a la policía a la que arremetieron con saña criminal. Pero déjenme decirles que estoy plenamente convencido que cuando ya ni siquiera la fuerza pública es capaz de enfrentar esta oleada de miseria y terror pauperizaste, definitivamente si estamos muy pero muy mal.

Pero es que este espectáculo denigrante no solo se ve en las finales, sino que en cualquier partido de relativa relevancia nacional, el cobre matrero sale a relucir o porque se ganó o porque se perdió, lo que es definitivamente una patología muy grave en la muchacha de un país que supuestamente – eso dicen – quiere construir un camino de paz hacia el futuro. ¿Paz, concordia, amistad, con ese ejercito de psicópatas indomables que estamos viendo todos los días en las calles de la ciudad a la salida de los partidos del rentado nacional?  Yo sinceramente lo dudo mucho, pero dejo por ahí la cosa con este comentario sobre la paz, para que no me caigan encima los verdugos intolerantes que en nombre de la reconciliación nacional ya agreden y acosan la libertad de expresión del periodismo regional…  Son las voces teóricamente independientes de algunos organizaciones supuestamente de izquierda, pero que en el fondo no son sino los correveidiles de la anarquía, que invocan hipócritamente en lema de la democracia,  de la que ellos no saben la práctica, porque cuando ejercer el poder o algún factor de él, aniquilan por las vías de hecho a los que quieren pensar libremente y diferente a los dogmáticos criterios de ellos.

Pero sigamos con el futbol… ¿Qué va a pasar en el desarrollo de esta Copa America cuando nuestro equipo nacional pierda o gane cada uno de los partidos que debe afrontar? ¿Bochinches después de cada confrontación, con heridos, muertos y destrozos en las vías publica a por granel? Eso es definitivamente absurdo, y está llegando la hora para que los señores psicólogos y psiquiatras nos expliquen seriamente este comportamiento desequilibrado de una juventud, que dicen los que les gusta hacer frases de cajón, son el futuro de este país. ¡Qué futuro carajo! Ahora bien, con el debido respeto de los que posan de ser los sabiondos de este deporte en los linderos regionales, lo que he visto en los partidos de preparación que nuestro brillante técnico logro con los más mediocres equipos del mundo, no creo que nos de para, como nos quieren hacer ver los vendedores de ilusiones tontas, suponer que tenemos el mejor equipo de fútbol del mundo. Pero esperemos a ver los resultados y ojala, ojala, yo esté bien equivocado.

Por otro lado, lo que nos ha dejado conocer el reciente escándalo mundial de la FIFA, es que en ese deporte no siempre o casi nunca las cosas se hacen como debiera ser, y la trapisonda, el soborno, la compra de sedes de mundiales y también de árbitros y partidos son una constante permanente que hace que quienes ingenuamente nos colocamos con ilusiones infundadas de esta lado del tinglado, resultemos esquilmados y engañados vilmente, una, dos, diez, cien y mil veces por unos bandidos redomados. Nosotros nos sentamos frente al televisor con la ilusión ingenua de quien cree que en el terreno de juego las reglas son limpias, pero los dueños del negocio, del gran negocio que mueve miles de millones de dólares, juegan con los dados marcados. ¡Cuidado! Porque de pronto estamos haciendo el gran papel de tontos, de monigotes de unos capos inescrupulosos que juegan sucia y asquerosamente con nuestra gran pasión personal: el amor por el fútbol. ¡Que vaina señores!