Editorial: EL GRAN NEGOCIO DE LA RELIGIÓN

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1El diario capitalino El Tiempo, en su edición de ayer domingo, trajo un completo informe de los desaforado que se está volviendo el negocio de la religión en éste país, en donde no solo hay ya más de 5.000 iglesias madre, centrales, registradas para ejercer “el don de la palabra divina”, sino que además, todos los días, hay tres solicitudes para abrir nuevas denominaciones de voceros de Dios en la tierra -¿cuál de todos esos será el autentico?-, en una de las más prolíficas multiplicaciones de comerciantes de la fe, que no solo intentan manipular y lavar la conciencia de sus feligreses, sino igualmente pedir grandes sumas de dinero, supuestamente para Dios.

Pero lo peor de todo, los requisitos legales para abrir estos negocios espirituales son mínimos, casi inexistentes. Pero leamos lo que sobre el particular dice el completo informe del periódico El Tiempo en su edición de ayer: “A pesar de la responsabilidad que, en teoría, implica la misión religiosa, tener una iglesia propia en Colombia es fácil. No se necesita un número mínimo de fieles ni acreditar buena conducta o estudios religiosos. Basta con radicar unos estatutos que incluyen datos básicos sobre la sede permanente, el carácter general del credo, causales de suspensión y explosión de sus miembros y algunos mecanismos de control de sus miembros”. ¡¿Qué tal?! Pero además el diario capitalino explica que para hacer estos trámites no se necesita ni siquiera abogado.

El cuentico aquel de que  si quiere hacer plata no es más que montar una iglesia de garaje es más cierto y más fácil entre nosotros de lo que cualquiera hubiera pudiera suponer, y por supuesto lo que hará la publicación de El Tiempo y esta misma nota editorial,  no es lograr que el gobierno trate de meter mano en este prolífico negocio que se extiende como pólvora por la geografía nacional…  No, lo que harán estas publicaciones es que nuevos inescrupulosos salgan corriendo a montar su nuevo negocio, que como todos sabemos, da plata y de lo lindo.

Lo más de triste de todo es que haya tanto incauto para este tipo de estafas, y la ausencia de una verdadera educación racional en la formación de nuestros ciudadanos medios, haga que en lugar de buscar criterios científicos y realmente formadores para tratar de manejar sus vidas, se caiga en las manos de tanto seudo envidado de dios que no solo son una desaforados saltadores del dinero ajeno sino, en algunos casos, verdaderos enfermos sexuales. Y todo, como siempre, ¡en el nombre de Dios!