Editorial: EL HOMBRE ES UN DEPREDADOR…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

Posiblemente en la historia de la creación no exista una criatura que con OLYMPUS DIGITAL CAMERAmás saña se haya dedicado a depredar su media ambiente y a destruir a sus congéneres  que el ser humano, que a diferencia de todas las otras plagas existente, no tiene control ni medida que lo contenga, y ha cuyo paso no queda títere con cabeza. Es una reflexión que nos viene a mente ahora que los sectores afectados con la medida de decretar el Paramo de Santurban como Parque Natural, están armando con la colaboración de algunos dirigentes políticos un berrinche poco inteligente y prospectivo.

En casos coyunturales en otras naciones o en otros sectores de la económica, la sustitución de actividad por nuevas acciones ha sido una formula acertada frente ha hechos circunstanciales irreversibles, y al largo plazo, la estrategia de la nueva actividad comercial y productiva ha dado resultados, por supuesto no sin un periodo de transición que ha sido critico. Pero tratándose  de los pequeños mineros de los pueblos afectados por la medida ambiental, parece que la terquedad de unos cabezas de chorlitos no da para pensar en soluciones alternativas, y con la terquedad propia de unos machistas bien primarios, lo que quieren es  imponer, a las patadas, sus puntos de vista.

No importa que los expertos hayan dicho, una y otra vez, que no solo la grande sino igualmente la pequeña minería envenena las fuentes de agua de las cuales se nutre el acueducto que atiende el servicio a todos los pobladores del área metropolitana de Bucaramanga. Y con una visión que no va mas allá de sus rojas narices, quieren seguir intoxicando e intoxicando  nuestras fuentes de agua porque, pobrecitos, en la época de la ciencia y las grandes macro estrategias sociales, para ellos no existen posibilidades de una actividad económica alternativa que resuelva sus problemas.

 Pero bueno, eso ha sido típico de los grandes depredadores del planeta.  No importa acabar con la existencia de un buen número de seres y de recursos naturales, con tal de mantener los privilegios y las posturas tercas de unos grupos minoritarios intransigentes. Al fin y al cabo así es como, a lo largo de la historia, los seres humanos hemos hecho de nuestro mundo una verdadera cloaca. Y vamos hacia la destrucción definitiva del planeta. ¡Pero que importa!, para lo depredadores lo único que cuenta es destruir y acabar lo que encuentra por delante. ¡Que así sea!