Editorial: EL HOMBRE, ¿UN SER RACIONAL?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga12Cuando uno lee del último informe de la FAO sobre  la asombrosa cifra de 1. 300 millones de toneladas de alimentos que se desperdician anualmente que,  no sólo provoca grandes pérdidas económicas  sino también un grave daño a los recursos naturales de los que la humanidad depende para alimentarse,  se pregunta si toda la presunción de efectividad, conocimiento, erudición y eficiencia de que presumen los grandes dirigentes del planeta es cierto, o solo es una facción para cubrir la más triste incapacidad del ser humano para manejar su propio destino.

Mientras por un lado hay ese increíble desperdicio, por el otro miles de millones de seres sufren hambre permanentemente, y algunos niños, como en África, son vistos morir lentamente sin que nadie pueda hacer algo por ellos. Esa impotencia lacerante es solo una de las tantas caras en las que se mira la tragedia de una raza, presuntuosa, arrogante, soberbia y despiadada, que sin embargo no puede decir que tiene todas las respuestas para resolver las múltiples dificultades que surgen en este perro mundo.

Entre tanto, por todos los rincones del planeta surgen supuestos nuevos profetas que prometen, a los ingenuos, ser la salvación personal a quienes se sometan a sus particulares criterios ideológicos y religiosos, pero a su vez llenan  sus arcas de miles de millones de pesos,  producto de las contribuciones que los  pobres incautos hacen en donativos para lograr la futuro felicidad en este planeta o un cielo hipotético que solo puede convencer a los más pendejos.

Para completar el panorama, todos los días y a todas horas surgen nuevos y complicados conflictos armados en los más variados rincones del mundo, y los muertos se multiplican por miles, ante la mirada sádico cínica de quienes ven estos espectáculos de terror por la televisión mundial. ¿Es todo eso racionalidad? ¿Sentido común? ¿Muestra de inteligencia? Pero lo peor de todo, pareciera ser que el dios que dicen que creo todo esto es un pobre torpe que no le acertó a hacer bien el que dicen que es la máxima creación de la existencia: el hombre. Y no término comparando a nuestros congéneres con los animales, porque, la verdad, me parece un insulto para los pobres animalitos…