Editorial: EL INFIERNO DE LOS “SANTOS”…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

Cuando uno mira el destape de toda la basura de comportamiento y de wil2ética que ha guardado en su interior la iglesia católica, ahora que la renuncia obligada por los halcones del vaticano del hasta este mes Papa de esa iglesia  ha propiciado una serie de informes periodísticos de todos los medios de comunicación del mundo, se da cuenta, hasta donde, esa farsa de “santidades” imposibles ha sido la más cínica de las posturas a lo largo de la historia de los mortales, pero a su vez, como al interior de esa clerecía, la  lucha por el poder, los privilegios y la arrogancia produce verdaderos infiernos. Unas  luchas intestinas en las que como en las peores mafias del mundo, todo vale. Y en el que en la historia del catolicismo está registrado que el asesinato nunca ha estado ausente.

Lo peor de todo es que sobre la predica de estos “santos cachones” se han montado parte de la ética y la supuesta moral de buena parte de las sociedades del mundo, y uno se pregunta, en buen rigor, hasta donde los discursos supuestamente trascendentales de señores que predican pero no practican, pueden ser la base de la regulación decorosa de unas sociedades que, desde luego, no es que a lo largo de los siglos hayan mostrado precisamente ser muy rigurosas en hacer cumplir la ley y los preceptos reguladores de la tan cacareada civilización.

Cuando un senador de las republica se gasta cuatro o cinco mil millones de pesos para acceder a un cargo en el que en los 4 años se va a ganar cuando muchos quinientos millones de pesos en sueldos, uno se pregunta que tan honesta y virtuosa puede ser el accionar de tal persona para “recuperar” la generosa inversión de su campaña. Pero el predicado tradicionalista nos dice que ellos son los “padres de la patria”, que su accionar esta protegido por el Dios de un país dedicado durante muchos años al Sagrado Corazón de Jesús, y que los guardianes de la fe publica son los prelados de la iglesia católica, la misma que es tan sucia, insensible y maledicente cuando se trata de defender sus privilegios y manías mas que humanas.

Por supuesto que si los guardianes de la ética y la moral no la cumplen, sus protegidos en la administración de los bienes del estado -“en nombre de Dios”- tampoco es que se sientan muy inclinados ha hacerlo, y así vivimos en un mundo de falso fondo en el que la aplicación de los supuestos valores dictados desde el cielo es para los de ruana. Los “simples”, como cínicamente los llama el apóstol Pablo. “Simples” para quienes prelados y clase política esta determina por “el cielo” de los fariseos predicadores y a los que, según supuestos dictados bíblicos, hay que quitarles, ¡además!, el 10% de sus ganancias para su usurero Dios.  Y pensar que todavía hay mucha gentecita que se come todos esos  cuentos. ¡Definitivamente aun queda mucho pendejo en este mundo!