Editorial: EN EL NOMBRE DE DIOS…

Por Wilfredo Sierra Moreno   

descarga (6)El escándalo suscitado estos días anteriores por las declaraciones discriminatorias de la señora María Luisa Piraquive del “grupo empresarial Mira”, la verdad no debería sorprender a ningún estudioso serio de la historia universal de los pueblos sobre ésta tierra, porque desde hace mucho tiempo, desde que algún avispado se inventó la idea que podría abrogarse el supuesto derecho de hablar o interpretar la voluntad de los tantos dioses que han poblado el imaginario de las naciones, el sometimiento de las mayoría de los feligreses por parte de esos  “ungidos  por el cielo”, ha sido una práctica que no solo ha dominado el terreno de la religiosidad sino igualmente el de la política.

No podemos olvidar que fue la iglesia católica la que durante la edad media se inventó la idea de ser la depositaria de todas las verdades trascendentales de éste mundo, y con ese cuento no solo sometió a media humanidad, se llenó de mucho dinero, sino que además era el factor legitimador de la coronación de los muchos emperadores y constitución de reinos que, sin la bendición papal, realmente no valían un peso. La iglesia católica impuso su verdad a sangre y fuego por medio de lo que irónicamente se llamó “santa inquisición”, y bajo su férula murieron muchos miles de seres sobre este planeta sin que, a la hora de la verdad, nada les haya sucedido a esos tan poco ortodoxos practicantes del amor cristiano. Y ahí está, vivitos y rebosantes de seguidores, enardecidos con un nuevo Papa  al que todos quieren someterse.

Quienes tuvimos la oportunidad de estudiar teología, sabemos que las determinaciones que dieron por resultado la selección de los denominados libros sagrados que los creyentes llaman “la Santa Biblia”,  fueron sucesos realmente violentos, tramposos y truculentos, que más parece la obra del mismísimo demonio que la tal inspiración del Espíritu Santo. Pero para quien no conoce de historia universal, de los hechos religiosos de la cristiandad, de lo conocido en eclesiología como “desarrollos teológicos”, la Biblia es la palabra de Dios, y los pastores y similares los  alienan mentalmente muy bien para convencerlo que lo escrito ahí es realidad histórica y divina.

Ahora bien, la necesidad imperiosa de las mayorías de buscar una creencia religiosa a la cual asirse, es el reflejo de la angustia existencial de los hombres que no siempre ven, en el discurrir de su historia personal, factores  coherentes en el desarrollo lineal de la vida y el desarrollo social, disfunciones que generan angustias y miedos, que debiendo ser tratados por un profesional médico, sicólogo o siquiatra, -personajes que en el imaginario popular causan más pánico de lo deseado-  prefieren encontrar refugio en charlatanes que como la señor María Luisa, dice habla en nombre de Dios, y por el favorcito les quita la plata y la poca racionalidad que les queda, convirtiéndose ella y muchos de esos comerciantes de la fe, en multimillonarios usufructuarios de la estupidez colectiva.

Curiosamente, a los gobiernos que son tan inquisitivos para a través de la Dian averiguar que dineros corren por el país sin el debido pago de impuestos, pareciera que les da temor revisar las contabilidades y fortunas de los “enviados de Dios”. Pero en esto, como en todo, mientras existan incautos que crean que entregando el 10 por ciento de su trabajo, negocios y transacciones, es como les va mejor en la vida, no dejaran de haber vividores que se quieran quedar con ese dinerito, que no se va, como ladinamente dicen los pastores, “para el cielo…” ¡Que le vamos a hace! El vivo vive del bobo y el bobo de papa y mama…