Editorial: ¿EN QUE SE INVIERTE EL DINERO EN TEMPORADA DECEMBRINA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileEn momentos en que se discute, como todos los años, el porcentaje del aumento del salario mínimo y en que encima de las estadísticas optimistas de los economistas oficiales los sectores populares se quejan de una difícil situación económica, resulta cuando menos interesante revisar en que se gastan, en ésta época de fin de año,  los dineros de los varios sectores de la economía nacional, para evaluar que tan inteligente es el uso de los recursos por parte de las gentes de nuestros país.

Con sustracción de los sectores pudientes colombianos, al cual el boato y lo suntuoso les está más que permitido por su fuerza de recursos financieros, resulta desconcertante ver que el gasto de la clase media y baja no es precisamente la más inteligente que uno pudiera imaginar, y el derroche en trago, comida y parranda llega en su conjunto a varios miles de millones de pesos, y ese tipo de consumo instintivo e irracional, no se compadece con la quejadera que durante todo el año se escucha en los sectores populares.

Desde este fin de semana en que tradicionalmente se dan las famosas primeras comuniones, no hay cantina, discoteca, moteles y billares que no estén llenos, y el trago corre por caudales irrefrenables, a la usanza de los barbaros romanos. Y cuando a alguien individualmente se le quiere llamar la atención sobre lo ilógico de ese desbarajuste en el consumo de cosas insustanciales, no deja uno de recibir un acre recriminación de quien la  dice, con la boca llena, que “eso es vivir la vida”.

Tan carrilera forma de concebir la existencia y la inversión de los  escasos recursos no hablan precisamente bien de la transformación  que los pocos sobrantes que del crecimiento económico nacional pasan a los sectores trabajadores, y aunque muchos defiendan el área de la diversión como un motor de la economía, no resulta muy lógico pensar que en cantinas, griles, prostíbulos y farras se pueda construir una recuperación de los sectores populares ni de la economía nacional  hacia adelante.  Con el agravante de que lo que aquí se consume se le quita al pan del hogar y a la posibilidad de una disponibilidad cierta de efectivo en enero, cuando la demanda en matrículas y útiles escolares harían más inteligente el gasto. Pero que la vamos a hacer, así somos, y seguiremos siendo, porque una política de culturización real de nuestro pueblo no se ve por ninguna parte.