Editorial: HUGO CHÁVEZ.

Por Wilfredo  Sierra Moreno.

Murió un hombre que  durante su vida se dedico a forjar un mito de liderazgoOLYMPUS DIGITAL CAMERA y transformación que si bien nunca compartimos,  creo una nueva realidad política en una América Latina  que fue el objeto de su expansión socialista, sobre todo  sustentado en repartición desbordada de los ingresos del gran rendimiento petrolero de Venezuela, exportación de capital que posiblemente ha hecho  falta en la misma Venezuela para resolver mucho de los problemas estructurales que aun quedan en el vecino país. Si bien es cierto su talante populista le dio para adelantar una serie de programas asistencialistas en las bases más pobres de su pueblo, esa acción no ha logrado, ni de lejos,  reducir la alta marginalidad venezolana, y en cambio si creo un desmadre de la organización real del estado, que posiblemente necesitara de muchos años para reconstruir.

Pero fue un luchador, creo una época, impuso a su manera su forma particular de ver las dificultades limitantes de América Latina y genero en los sectores populares, a veces ingenuos, unas expectativas que están muy lejos de ser satisfechas adecuadamente. Por acción o por omisión obtuvo mucha influencia en algunas áreas de la vida política colombiana, sobre todo aquella que tuvo que ver con su intermediación efectiva para lograr la liberación de muchos de los secuestrados en las montañas colombianas.

Personalmente nos creo cierta zozobra  el manejo del dolor que debió soportar  con una enfermedad que como el cáncer, es despiadada,  y frente a la cual no hay distinción de clase social, color o raza que valga, recordándonos que frente a la naturaleza,  todo orgullo y poder es transitorio y que la muerte, por el medio que sea, es el gran nivelador de las pretensiones paranoicas del hombre.

Lo que esté por venir en Venezuela es un gran interrogante, sobre todo entendiendo que ninguno de los exponentes de su  guardia pretoria ni son ni tienen el talante de líder fallecido, pero sobre, lo que  todo resulta más angustiante, si el heredero de éste poder fuera el señor Maduro, un marxista fundamentalista que en estos días, cuando ordeno arremeter violentamente contra los estudiantes, esta demostrando que no tiene limites al tratar de imponer, como todo dictadorzuelo comunista, sus arbitrarios y excluyentes criterios.  Creemos que lo que se abre, allí en nuestra frontera, es un gran interrogante  que dependerá de muchos factores y condiciones para responder adecuadamente.