Editorial: LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL GABRIEL TURBAY.

Por Wilfredo Sierra Moreno.        

wilfredo-sierra1La invitación de la administración municipal de Bucaramanga para celebrar la próxima semana los 40 años de la de la Biblioteca Pública Gabriel Turbay me disparo  personalmente el baúl de los recuerdos, entre otras muchas cosas porque me toco ver  en vivo y en directo todo el proceso de gestación de tan importante institución. Siendo yo funcionario del Concejo Municipal de Bucaramanga y Presidente de esa institución Rodolfo González García – quien fuera precisamente el gran impulsador de ésta magna obra-  la primera “oficina” que tuvo el Acuerdo Municipal que le daba vida a la Gabriel Turbay fue precisamente mi escritorio, donde el gordo Jorge Valderrama con afán de partero de un gran hijo, almacenaba documentos y papeles mil que irían  consolidando la que en su momento fue la más clara empresa de la actividad cultural de la ciudad, actividad cultural que por  mucho tiempo fue la gran cenicienta en la preocupación de la burocracia regional.

Hacía yo entonces  parte con el gordo Valderrama y otro buen grupo de verdaderos buscadores de las cosas del arte,  entre los que se encontraba Luis Álvaro Mejía Arguello, Clarita de Mejía, el ahora profesor de cine Carlos Barriga, Miguel Ángel Pérez, Carlos Nicolás Hernández , el profesor   Serafín Martinez   y otro buen numero de amigos cuyos nombre se me escapan, del Grupo de Trabajadores de la Cultura Jorge Zalamea Borda, y el proyecto de la Biblioteca se enmarcaba dentro de un gran plan de construcción literaria y cultural muy seria, que tuvo como gran padrino a Rodolfo González,  que se le midió a apoyar  el proyecto, para ese entonces faraónico, de Jorge Valderrama Restrepo.

Valderrama era por esas calendas el director del Suplemento Literario de Vanguardia Liberal – en su época uno de los mejores de América Latina – y la fortaleza que nos daba la lectura de los grandes escritores latinoamericanos de entonces y,  muchas veces sus ocasionales  visitas a nuestro terruño donde disfrutábamos con ellos grandes jornadas de discusión intelectual pero también de bohemia,  nos hacia decirle al gordo y a González García, que sí  seriamos capaces de sacar adelante el proyecto, por muy ambicioso que pareciera. Fue una empresa de intelectuales para intelectuales y escritores, pero desafortunadamente con el paso del tiempo, y la pérdida de influencia de sus dos principales mentores, Rodolfo y Valderrama, la institución cayó en la medianía de los burócratas de turno, y termino siendo  una cuota  más en  la repartija de cargos  a los concejales avarientos de puestos, que claro, troperos e incultos al cual más algunos de ellos, nunca pudieron valorar la dimensión cultural de una institución que estaba  llamada a algo más que a ser una fuente burocrática  para los amigos de los concejales…

Hoy – a diferencia del actual director de la institución que es un buen amigo- cuando uno llega a la Biblioteca  no puede sino sentir el trago amargo de una burocracia descortés y arrogante, que como todo empleado cretino que se precie de serlo,  se cree dueño y señor de una institución que le pertenece a la ciudad,  pero que ellos creen propia por transferencia de sus padrinos políticos, unos señores  a los que, la verdad, les queda muy difícil entender que es el arte y la cultura. Durante mucho tiempo – porque a pesar de todo quiero la institución-  le he pedido al funcionaria encargado de enviar los comunicados de prensa de las actividades que allí se realizan que  me los haga llegar para divulgarlos en este medo de comunicación,  pero no ha sido posible que eso se dé. Ese funcionario o funcionaria se cree de mejor clase social que todos los demás seres que existan sobre el planeta y,  en esa institución, hace lo que le da la regalada gana. Qué tristeza, pero así son hoy por hoy las cosas allá…  a pesar de todos los correctivos que quiere aplicar su actual director. Pero a veces padrino político manda más que el jefe, y por eso andamos requejodidos en este país. De todas formas y a pesar de mi cuestionamiento, estoy de todo corazón con la institución, que de alguna forma hace parte de mi vida. Vida que si me da para estas rememoraciones casi históricas, si que es verdad que se está volviendo añeja…