Editorial: ¿LA CRIMINALIDAD SE TOMO A BUCARAMANGA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

Soy muy amigo de las autoridades de policía de la ciudad y del OLYMPUS DIGITAL CAMERAdepartamento y estoy totalmente convencido de su dedicación y profesionalismo en el ejercicio de su trabajo, por lo que la búsqueda de las causas de la criminalidad que se ha desatado últimamente en el área metropolitana de la ciudad hay que buscarlo en los factores de apoyo que siempre deben acompañar la lucha por la seguridad en toda sociedad seria del mundo.

Desde siempre hemos creído que el compromiso de respaldo a las autoridades de parte del ciudadano común y corriente ha y sigue fallando, y que el ciudadano, que es bueno para gritar y reclamar cuando la tragedia sucede, no lo es tanto para hacer los respectivos informes en la acción de prevención que resulta indispensable cuando se quiere hacer una labor seria contra la criminalidad.

Pero además, lo hemos dicho ya aquí varias veces, a algún sector de la administración municipal se le esta pasando inadvertida los problemas que surgen en todos y cada una de las denominadas tiendas del área metropolitana que, de la noche a la mañana, pasar de ser proveedores de alimentos de primera necesidad de los habitantes de su entorno, a verdaderas cantinas en donde el trago corre parejo como verdaderos ríos, y en las cuales nacen buena parte de la dificultades entre ciudadanos que terminan en agresiones personales y crímenes.

¿Que paso con esa vieja oficina de la Secretario de Gobierno municipal que hacia control de precios por las tiendas, pero igualmente realizaba  vigilancia para que la razón de ser de estos negocios y los cierres en las horas de la noche se hicieran a la hora indicada?  Por lo demás, el desbordado incremento del poblamiento de la meseta de Bucaramanga por ciudadanos de todas partes del país está pasando su cuenta de cobro en termino de paz y convivencia y, mientras el numero de hombres sobre los que hay que ejercer vigilancia se dispara geométricamente, pero los agentes del orden y los recursos para ejercer la vigilancia sobre esos núcleos humanos no se incrementan en la misma proporción, el desfase se traduce en ganancia de las malas practicas de la delincuencia sobre las buenas costumbres de los ciudadanos de bien.

Desafortunadamente,  corregir todas esas limitaciones requiere, entre muchos otros elementos, de dinero y más dinero para atender las demandas colectivas. Pero, como dice casi todo ciudadano de clase media en las calles de nuestra ciudad, plata es lo que no hay…