Editorial: LA ESQUINA DE LA MUERTE.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

Quienes vivimos cerca a la esquina de la OLYMPUS DIGITAL CAMERAcalle 34 con carrera 24 nunca nos acostumbramos ante el suceso, diario, de accidentes de transito que dejan, permanentemente, muertos y heridos sin que, a lo largo del tiempo ninguna autoridad se haya dignado tratar de buscar alguna forma de reducir el riesgo de un punto que, como posiblemente habrá otros muchos, es propio para producir una tragedia permanente  que no puede tener tranquilo a un ser que tenga un mediano sentido de solidaridad humana.

Resulta desconcertante que, en casos parecidos como estos – repetimos una y otra vez-,  en una época de la ciencia y la tecnología,  frente a un punto de alta peligrosidad no haya, a lo largo del tiempo, soluciones ciertas posibles, y todos tengamos que seguir viendo, cruzados de brazos, como todos los días -¡por qué es realmente todos los días!- la tragedia abraza a más y más personas. ¿No es función de las autoridades tratar por todos los medios solucionar dificultades que afectan a la ciudadanía, sobre todo en puntos donde se sabe, de más, que hay una alto grado de peligrosidad?

Lo otro que nos queda claro a quienes vivimos este drama diario es lo irresponsables que son un buen numero de conductores… Casi siempre, sino siempre, la tragedia se produce porque el conductor que baja por la calle 34 sencillamente se come el pare, con una frescura e imprevisión que raya en la estupidez. ¿Será que la entrega de  licencias de conducción no se está haciendo con la adecuada previsión y exigencia que la ley exige en este caso, y los carteles de producción de pases en serie o por influencias políticas y sociales, siguen funcionando alegremente entre nosotros? De un tema como estos se derivan múltiples interrogantes que nos demuestran que el tal desarrollo y eficiencia de la vida moderna no lo es tanto…