Editorial: LA GARROTERA LIBERAL

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

bg_profileA pocas horas de iniciarse la convención estatutaria  del partido liberal, el teóricamente “gran partido del pueblo” está sumido en sutiles pero venenosas controversias entre los grandes magnates de la oligarquía roja, sin que por ningún lado se vea esa ideología cuestionante y de supuesta tendencia de izquierda que lo hizo importante en otros tiempos. Invitados a una reunión donde priman los hijos de los ex Presidentes y la más rancia gerontocracia que ha mangoneado el espectro del partido rojo, el tal pueblo, los obreros, los campesinos, los sindicalista, las mujeres, no se ven por ningún lado y entonces uno entiende porque la  que fuera una de las grandes colectividades históricas de éste país, se ha limitado a ser una agrupación política más en la Mesa de Unidad Nacional que rodea al Presidente Santos. Si criticamos a los hermanos godos por vivir pendientes de puesticos, los liberales ciertamente no están muy lejos de ellos.

Sin vocación de poder, dedicados a reivindicar el  monarquismo política que transmite de padres a hijos y a nietos los feudos electorales de los que han sido dueño desde hace más de 50 años, el tema del cuestionamiento ideológico y social nada que aparece por ninguna parte y la verdad, como sustancia programática, el liberalismo no tiene nada serio que ofrecerle al elector nacional para esta campaña al Senado de la República y la Cámara de Representantes, y mucho me temo que la tal estrategia dibujada por el hijo del ex Presidente Gaviria, esa de la supuesta reconquista liberal, se quedará e solo en un mote bonito, pero que no va a ningún Pereira.

Que si el Senador Cristo se va para la fundación Buen Gobierno, que si Serpa se retira si no encabeza la lista al senado del liberalismo, que si la  dirección del partido será única o tripartita, que si si o que si no, la gran carpa del liberalismo es una suma de consejas y de chismes  que, la verdad, da vergüenza ajena. Pero serio, sustentado, enjundioso, nada hay en la bancada roja y, la verdad, quienes en otros tiempos amamos un liberalismo ideológico que deliberaba sobre  la concentración del poder en pocas manos y la necesidad de hacer una profunda reforma agraria, nos da grima ver el  pobre espectáculo que esa colectividad ofrece hoy por hoy.

Pobres Uribe Uribe, López Pumarejo, Gaitán, Gabriel Turbay y el mismo Carlos Lleras Restrepo, deber estar revolcando en la tumba de ver en lo que termino la colectividad que ellos sí hicieron grande y le gesto grandes cambios a esta nación. Pero ciertamente, con el paso del tiempo, muchas cosas sueles desgastarse y de perder los encantos de otros tiempos…