Editorial LA IGLESIA CATÓLICA, LA CONTINUADORA DEL IMPERIO ROMANO

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

Independientemente de todas las criticas que uno tenga que hacerles a OLYMPUS DIGITAL CAMERAla Iglesia católica y a la curia vaticana, lo cierto es que son un poder y no precisamente espiritual, y que los tentáculos de su influencia llegan a muchas esferas de la vida de las gentes del planeta, donde el peso especifico de su capacidad de manipulación se hace efectivo.

Siempre he creído que en el catolicismo el imperio romano prolongo su existencias hasta nuestros días,  y que la jugada del Emperador Constantino frente a este grupo de creyentes que dejaban ver su influencia específica en su reino fue maestra,  ganando no solo un aliado en la consolidación de su soberanía, sino una basa grande sobre la que el visionario político buscaba nuevos terrenos de su dominio en los pueblos ya conquistados.

No es solo que la iglesia usa en su nomenclatura muchos de los nombres que eran típicos del gobierno romana, sino que en la practica el Papa es único Rey de un estado, el Vaticano, que mantiene presunciones de gobierno universal y que, de alguna manera, hace sentir, mal que bien, su poderío en ciertos confines de la tierra.

Dinero, poder y sexo desbordado –ahora encubierto de pedofilia-  era un signo típico de los romanos clásicos, que no por mundanos dejaron de ser inteligentes para dar ejemplo en muchas disciplinas científicas a los otros reinos de esta mundo, como en el caso de la arquitectura y el derecho, disciplina esta ultima en la que muchos de los estados modernos conservan algunos elementos de normatividad que, todavía, son efectivos en la juridicidad internacional.

A quienes ingenuamente crean que lo que ocurrio dentro de la Capilla Sixtina es dominio del indefinible Espíritu Santo, hay aterrizarlos recordándoles que cada uno de los integrantes del cuerpo electoral del nuevo Papa han tenido que ser maestros en la intriga, el mentira, la zancadilla, el trafico de influencias y la lagartearía, entre otros muchos defectos, para llegar a ser cardenales. Lo que ocurre adentro del  conclave es la más cruda batalle de fina política – en sus accesiones mejores y peores-  y quien resulta ganador de la puja fue el más zorro entre los zorros, para ganar esa titánica  contienda de unas cuantas horas. Ahí no reina el Espíritu Santo sino Maquiavelo. Y quien gane es un verdadero lobo, pero por supuesto vestido de oveja.