Editorial: LA INJUSTA JUSTICIA COLOMBIANA.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga (6)La descomunal tragedia registrada en la cárcel de Barranquilla, con muertos, heridos y familias que no saben a ciencia cierta que ha pasado con algunos de sus parientes, es una muestra patente de la inoperancia de muchas de las instituciones colombianas, sobre las que se deja caer mucha tinta y se hacen largos y aburridos discursos, pero que nunca encuentran respuesta adecuada del estamento oficial.

Decir que hay justicia en Colombia es un chiste. No solo por ese hacinamiento infernal que viven casi todos los centros carcelarios del país, sino porque el mismo sistema de juzgamientos y procesos no funciona, sencillamente porque los expedientes de arruman uno sobre otro por centenares en juzgados donde los funcionarios no dan abasto con el trabajo, pero además donde no tienen las herramientas adecuadas para cumplir siquiera decentemente con sus funciones.

Las reformas y contrarreformas del sistema carcelario y del sistema judicial mismo se han sucedido una a otra, sin que a la postro mejore un ápice toda esa barahúnda de incoherencias desquiciadas en que se mueve la tal justicia colombiana, y sin que por más que durante muchos meses y años se denuncie y se vuelva a denuncia el hacinamiento y la condición miserable en que viven nuestros reclusos, se logre una mejoría ni siquiera pequeña al caos que por las cárceles impera. Para dar la impresión de cierta atención, los hacinados de una penitenciaria son trasladados a otra penitenciaria donde las condiciones inhumanas del anterior centro se vuelven a repetir en éste nuevamente, en una ruleta de la miseria que no tiene lógica alguna.

Pero lo que más sorprende es el montón de supuestas súper teorías innovadoras que, en seminarios y foros de postín de todas las semanas, los más altos funcionarios de la rama judicial y penal, más jueces, magistrados y súper especialistas invitados a esas bucólicas reuniones, dejan salir permanentemente, sin que toda esa palabrería y reuniones de dignatarios de alto turmequé sirva para cambiar un milímetro la lamentable situación de la rama. Y entonces, ¿qué pasa?

¿Colapso el sistema judicial y con él toda la presunción de legitimidad jurídica que le da sustento a un estado de derecho? ¿Toda la palabrería de seudoexpertos es solo una forma sutil de cubrir la debacle legal? Son interrogantes que alguien debería tratar de responder en serio si es que, que de verdad, se quieren encontrar correctivos en este sector oficial del estado colombiano.