Editorial: ¿LA LEY DEBE HACER EXCEPCIÓN DE PERSONAS?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileEl tierrero armado por la destitución del Alcalde de Bogotá por parte de la Procuraduría General de la Nación es una tormenta en un vaso de agua que quiere recurrir al argumento de que la aplicación de la ley y de las normas sancionatorias producto de la violación de los regímenes de contratación y regulación de las acciones de los diferentes entes del estado,  debería estar precedida por la consideración de a quien se le va aplicar la medida. Nada más absurdo, ilógico y sin sentido, pero claro, está en el marco de un ambiente chovinista aireado por el espíritu del gobierno nacional, que en aras de hacer a cualquier precio un acuerdo de paz con las izquierdas, le hace el juego mediante el Ministro de Justicia a la pataleta de Petro,  proponiendo de inmediato una reforma a la norma que le da a la Procuraduría General de la Nación facultades para condenar a los corruptos de esta nación, sean designados por elección popular o no.

Para las izquierdas marxistas del mundo la normatividad jurídica de los estados es una entelequia retardataria de la burguesía y, dependiendo de si la aplicación de la Ley les conviene a no, a los colectivos de supuesta izquierda el texto regulador tiene o no tiene ninguna razón de ser. Claro, ellos en su mundo cambian la que denominan ley de la burguesía por la justicia revolucionario, que implica entre otras muchas cosas el fusilamiento de los seres que no están de acuerdo con sus criterios políticos e ideológicos, que fue precisamente lo que el M-19 argumento en su momento para asesinar a José Raquel Mercado.

En ese marco es difícil hablar de exegesis jurídica y aplicación real de una justicia en un contexto cualquiera, lo que no quiere decir que yendo hacia el otro lado del espectro político, las derechas recalcitrantes no usen el mismo argumento para desaparecer expresiones democráticas en muchas partes del mundo, y el mismo actual Procurador General de la Nación no deja de ser un fundamentalista de derecha que muchas veces tuerce la interpretación de la norma para privilegiar  sus criterios dogmáticos  en varios aspectos.

Pero de ahí a pretender quietar a la Procuraduría sus funciones de vigilancia  y de control del comportamiento administrativo de funcionarios elegido o no por el voto popular, hay una diferencia que no se puede obviar por consideraciones de menor calado, sin riesgo a que, en mayor medida, el ejército de los corruptos hagan aún más  fiesta en las diferentes esferas del poder administrativo, legislativo y judicial.  Y nadie, que tenga dos sentido de frente, dejara de ver que la opinión pública colombiana ha recibido de buen agrado las sanciones e inhabilidades que la Procuraduría  ha proferido  contra tanto bandido de cuello blanco a lo largo y ancho del país.

Puede que Petro en su pataleta apele a los métodos mal aprendidos de provocador incendiario, pero el país no puede caer de rodillas ante el desafío irracional de los que se creen por encima de la Ley. Que cometió errores garrafales en su presunción de dictadorcito de la capital cuando mal implemento el tema de las basuras, los cometió, y en una democracia que se precie de tal, las sanciones deben caer sobre él, así nos amenace, como profeta desquiciado de desgracias, con el fin del mundo. Fin del mundo que ya ha sido utilizado por muchos otros locos para intimidarnos, pero que hasta ahora no ha llegado…