Editorial: LA LOCURA DE LAS MOTOS

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra morenoEn una más de las acciones valerosas del Director de transito de Bucaramanga, Rafael Horacio Nuñez, hoy expedirá reglamentaciones especificas para poner orden en la circulación de las motocicletas en la ciudad de Bucaramanga, ciudad que durante muchos años ha estado tomada por la acción irresponsable de conductores de todos los ordenes, que siempre han creído que pueden hacer con ésta ciudad  lo que les de la gana.

De inmediato los voceros de ese gremio de irresponsables por naturaleza han salido a criticar las medidas y, en una avilantes que no tiene proporciones,  ha tratar de vender la idea de que ellos tienen derecho a transitar por donde quieran, como si fueran amos y señores de la ciudad. Es el producto de muchos años de desgobierno de en transito local, donde muchos factores han llevado a que la acción para ajustar las tuercas a los irresponsable en las calles de la ciudad no se haya efectuado seriamente.

Y por supuesto, hablar de cultura ciudadana en algunos sectores de estos motociclistas es más que imposible, porque un buen numero de ellos –que no todos afortunadamente- son unos verdaderos irresponsables que pareciera no pasaron ni por la escuela, ni por el colegio, ni por la formación de sus padres de familia, y van por las calles de la ciudad como manada destructora, haciendo lo que quieren con las vías y los transeúntes.

Pero los sectores cívicos y sociales serios de la ciudad deben rodear sin el menor atisbo de temor  a Rafael Horacio Nuñez en su accionar valiente por poner orden en la casa. O es ahora o nunca. Estos señores pendencieros deben entender que el Estado esta precisamente ideado para regular la actividad colectiva de sus afiliados, y que con argumentos de derechos populacheros no pueden desafiar el orden establecido. No va ha ser fácil, por supuesto, pero hay que dar la pelea por poner orden en la locura colectiva que es el transito de Bucaramanga y el Área Metropolitana en donde las respectivas autoridades de transito deberían unirse a la acción de la oficina de circulación de Bucaramanga,  sin esos dobleces hipócritas que uno ve en algunos de esos funcionarios metropolitanos.