Editorial: ¡LA MAGNIFICENCIA DE LA JUSTICIA!

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1A raíz del encuentro de las principales ramas del poder judicial en la ciudad de Bucaramanga que se realiza entre hoy y mañana, los bumangueses nos hemos despertado este día oyendo en los diferentes medios de comunicación local frases rimbombantes sobre el papel de la justicia en Colombia y, claro, la expresión  de cajón aquella de “la magnificencia de la justicia”, que no ha estado ausente en los labios de los diferentes personajes que nos visitan y nos quieren descrestar como si realmente fuéramos unos  provincianos ignorantes.

En un país acostumbrado a la prosopopeya, a las palabras protocolarias que quieren hacer quedar bien con todo el mundo sin decir realmente nada interesante, el discurso almidonado no ha dejado de crear una verdadera reacción de fastidio en el ciudadano promedio, que ya esta jarto de “reuniones del más alto nivel”, en donde se invierten miles de millones de pesos en viandas, eventos, hoteles y aviones, pero de cuyas discusiones no queda nada serio realmente.

Nada está más desprestigiado en este país como la justicia que, como se acabo de ver la semana anterior con el cartel de tramitadores y jueces puesto al descubierto en la zona judicial de Paloqueado, por todas partes, desde el más pinche sustanciador hasta las altas cortes, muestra inconsistencias que no se justifican frente a lo que debería ser, realmente, una administración de la Ley, simple y transparente. Pero la gran maquinaria oficial, con su burocracia enfermiza y su postura almidonada, nos quiere seguir vendiendo un cuento de hadas sobre una realidad judicial que no existe en la práctica.

Lamentablemente no hay nada mas subjetivo en su interpretación y aplicación, que el derecho y la ley penal y administrativa, y por ello frente al tema “Justicia para la Paz”, lo que escucharemos de los principales contendientes en estas materias, es el reflejo de criterios ideológicos personales, animadversiones ancestrales, y odios almacenados en una u otra dirección, y al final “del magnífico y trascendental evento para los santandereanos” –como titularan algunos medios de comunicación- los colombianos quedaremos en las mismas,  entre las posturas dogmaticas del Procurador Alejandro Ordeñes y las interpretaciones acomodaticias de los amigos del gobierno que quieren torcerle el cuello a las normas para imponer sus criterios particulares.

Mientras tanto, por debajo de la mesa de algunos juzgados seguirán corriendo intereses no muy sanos para conseguir libertades condicionales, concesión de casa por cárcel y hasta declaratorias de inocencia, gracias a la intervención de funcionarios que por supuesto nunca supieron que es magnificencia y mucho menos que es verdadera justicia. Pero frente a eso, los que estamos de este lado de la barandilla nada podemos hacer.  Padres tiene la santa madre iglesia, solían decir siempre los curas cuando se trataba imponer sus más absurdas y aberrantes arbitrariedades. Y pareciera que en esta rama del poder, también la toga y las dignidades políticos administrativas dan para atropellar la dignidad y el sentido común de los ciudadanos de a pie. Así que calladitos, oiremos  estas nuevas versiones jurídico interpretativas  de los nuevos y arrogantes dioses del Olimpo.