Editorial: LA MEDIOCRIDAD DE QUIENES MANEJAN EL FUTBOL EN NUESTRO PAÍS

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1A raíz de los sucesos dolorosos de los últimos días por la muerte de tanta gente a manos de esos barbaros que dicen ser de las barras de los equipos de futbol colombiano, ha salido a relucir la mediocridad y el cretinismo de muchos de esos señores, supuestos dirigentes deportivos, financiadores de equipos y los mismos periodistas o locutores del medio, que en versión de alguno de esos ladinos salió a decir que la gran solución para que se acabe la violencia en las canchas, es que todos los hinchas vayan al estadio con una camiseta blanca. ¡Vaya estupidez de descomunal tamaño!

 Pretender que las raíces enfermas de todos esos desadaptados que, además  son unos insaciables consumidores de alucinógenos, se puede sanar – como por arte de magia-  porque se porte una camisera blanca, es tan ridículo como la vulgaridad de todos esos seudoespirituales que creen que con simples oraciones se arreglan los problemas del mundo. Pero además, lo que da rabia no es solo la idiotez del planteamiento, sino el cinismo descarado de quienes en el fondo no son más que unos mafiosos que se alimentan y se llenan de dinero con toda esa parafernalia de intereses y porquerías que se mueven detrás del tinglado, aparentemente inocente, del espectáculo en cada jornada del rentado nacional.

Si se quisiera hacer una radiografía real y seria de todo lo que esconde el drama de sangre, corrupción y drogas que hay en ese medio, no habría sino que recordar como muchos de los grandes comentaristas deportivos del pasado reciente eran sostenidos y alimentados por los grandes capos del narcotráfico, a quienes desde los micrófonos y en todo espacio al que su tuviera acceso, eran ensalzados por los auto considerado “los grandes genios” de la narración y el comentario deportivo colombiano, sin ningún escrúpulo. Pero claro, es que los capos eran los dueños de los equipos del rentado nacional, y su sucio dinero también servía para llenar las apetencias insaciables de estos supuestos superdotados del periodismo deportivo.

Lo de la camiseta blanca no deja de ser la expresión de ignorancia clásica, pero también de la desvergüenza de un medio en donde, desde árbitros para abajo, trafican con la tiniebla enfermiza de unos hinchas que creen, de la manera más  estúpida que uno se puede imaginar,  que todo lo que pasa sobre el terreno de futbol es pura competencia deportiva. Que lastima que nuestro estado colombiano  fuera tan débil y pusilánime como es, para que no solo pusiera en cintura a esas barras bravas de mierda, sino a todos esos vagabundos que hacen grandes cantidades de dinero de lo que pudiendo ser un deporte sano, se volvió en gran negocio sucio de muchos sectores y personajes.