Editorial: ¿LA MINIFALDA INCITA A LA VIOLACIÓN?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileEn una más de esas típicas salidas machistas de nuestros hombres de los más variados estratos y condiciones sociales, el señor Andrés Jaramillo, dueño del conocidísimo restaurante Andrés Carne de Res, salió con la desinflada tesis de que una jovencita que fue violada en el parqueadero de su restaurante, posiblemente incito al violador, sencillamente porque llevaba minifalda. Esa expresión estúpida de un niño consentido de la oligarquía colombiana, no hace más que confirmar, una vez más, que en materia de respeto a los derechos, a la intimidad y la dignidad de la mujer, en nuestro país, estamos más atrás de la edad media.

Pero además muestra palmariamente  que todas esas campañas publicitarias y de declaraciones rimbombantes de funcionarios oficiales para supuestamente hacer valer y respetar la dignidad del género femenino no sirven para nada, son una mascarada hipócrita de una sociedad primaria y agresiva al cual más con las mujeres, y que de las declaraciones de prensa, de los titulares y las campañas publicitarias no se pasa al ejercicio de un derecho realmente defendible de las mujeres.

Lo irónico de las posturas cretinas de éste país es que, como se trata del niño consentido de presidentes, ex presidentes y periodistas de los grandes medios de la capital de la república, enseguida algunos muy peripatéticos columnistas bogotanos que, tratándose de otras materias, reclaman el derecho de ser los guardianes de la moral pública, han salido a defender al pinchado Andrés Jaramillo, que después de decir lo que piensa y ante la revirada de la opinión pública,  hipócritamente está posando de arrepentido ante las mujeres del país.

Lo triste del cuento es que no solo este pintoresco señor piensa como lo manifestó en su primera declaración, sino que muy contrariamente a lo que muchos gobernantes, dirigentes políticos, magistrados, alcaldes, gobernadores, policías, investigadores y demás digan de labios para afuera, allá muy en el fondo de su conciencia hay una actitud desafortunadamente primaria e instintiva frente a las damas, y más de una vez en la actividad privada de instituciones de todos los pelambres, a ellas en última instancia  solo se les ve como a unas hembras sujeto exclusivamente  del deseo sexual de quienes, muy en el fondo de si y a pesar de todo lo absurdo que ello pueda parecer en pleno siglo XX, se siguen creyendo el macho dominante de la creación a quienes todos los desafueros le están permitidos.

Tranquilos, que no solo en los estratos cero y uno, entre los camioneros y los braceros, los lustrabotas o los simples obreros de los más variados oficios se ven ese tipo de comportamiento que cuando son denunciados en la las gentes de estratos bajos son estigmatizados hasta el extremo, sino que también en la rancia oligarquía de cuello blanco la animalidad se dejar ver con frecuencia inusitada. ¿O ustedes se han olvidado de un ilustres ex presidente que en su desfachatez sexual consideraba que tenía derecho de facto  a las mujeres de sus Ministros? Lo que pasa es que, en este curioso país,  solo lo del pobre es robado…