Editorial: LA NATURALEZA PASA CUENTA DE COBRO…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mAunque resulta un poco fastidioso hacerlo justamente ahora, no está de más recordarnos que parte de las tragedias que vivimos entre nosotros como consecuencia de las lluvias desbordadas que azotan el departamento de Santander, el país y el mundo entero, es el fruto del grave desequilibrio ecológico que vive la naturaleza como consecuencia de la irresponsabilidad con la que el hombre, principal depredador de este planeta, ha tratado al globo terráqueo sobre el cual vivimos.

Lo más grave, a pesar de que este hecho este super diagnosticado, los gobiernos internacionales, nacionales y regionales no se dan por aludidos para tomar medidas realmente serias que traten de reversar la destrucción de nuestro lugar físico de residencia, y antes por el contrario, la superpoblación desbordada, la destrucción de la capa verde para dar paso a las grandes urbanizaciones del mundo, la contaminación de ríos y afluentes convertidas el cloacas en casi todas las regiones del planeta, la inundación de desechos tóxicos por la industrialización irresponsable  y la toma loca de vehículos que ya no dejan por donde caminar, hace solo lógico que lo que vendrá de aquí en adelante en materia de tragedias naturales será catastrófico.

¿Esto lo entiende el supuestamente super inteligente ser humano? La verdad no. Las evidencias demuestras que los supuestos esfuerzos oficiales por crear conciencia ecológica se quedan en conferencias flojas a un par de estudiantes de escuelas primarias y secundarias que no producen ningún efecto real en la conciencia general del planeta. Por el contrario, en el mundo alcaldes irresponsables y corruptos como el de Bogotá en nuestro país, facilitan que sus familiares construyan en zonas de humedales donde ninguna norma universal sobre la materia permite hacerlo. Pero, ¿quién le pone el cascabel a este tipo de politiqueros, ya sea de izquierda, de derecha o de centro que en nombre de ideologías difusas se tiran la naturaleza?

En el caso del vehículo de servicio público o particular, las evidencias de la contaminación sobre el medio ambiente ha estado más que definido científicamente, pero nadie puede convencer a los señoritos de las clases medias medias de para arriba que se busque alternativas realmente diferentes y sanas de transporte, porque eso es hablarle a sordos radicales. En Bucaramanga, con los terribles problemas de movilidad, los índices de entrada mensual de vehículos particulares a circulación son desesperantes, y no hablemos de las motos, que ya las entregan en los negocios de tal ramo con solo la cedula de ciudadanía y sin necesidad de ningún respaldo financiero.

Luego si lo que vivimos en materia de tragedias por lluvias desaforadas, inundaciones, incendios frutos de calores inconcebibles y toda una serie de expresiones de rebelión de la naturaleza contra el hombre nos produce nostalgia y tristeza, la verdad es que no nos hacemos muchas ilusiones de que tales desarreglos ambientales pueden ni siguiera detenerse y mucho menos corregirse, porque nuestro “brillantes” congéneres no se dan por aludidos en materia de definitivamente abordar con responsabilidad la destrucción de “la pacha mama” en que está viviendo. Luego fuera de llorar los muertos y los damnificados con las múltiples tragedias que la naturaleza nos propicia, solo nos queda irnos a quejar al mono de la pila.