Editorial: LA NOTICIA QUE YA TODOS SABÍAMOS CON ANTICIPACIÓN

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileTal como estaba previsto por todas las jugadas previas muy fríamente calculadas, el señor Presidente de los colombianos reitero su desde hace rato no ocultado propósito de ir por la reelección y despejo, formalmente, lo que será el marco de las próxima contienda electoral. Jugador habilidoso de la cosa política, el candidato Presidente entiende muy bien el terreno sobre el que se tiene que mover en las próximas semanas: un marco donde no tiene la favorabilidad mayoritaria de la opinión pública del país, pero en el que en la práctica no tiene contendor valido que ponga en peligro sus aspiraciones.

Pero además cuenta con la estructura del poder político colombiano para ponerlo a jugar a su favor, y todo esa alharaca de la oposición de reclamar garantías electorales no es más que la expresión  hipócrita de quienes saben, por experiencia histórica, que el que tiene el poder lleva, de sobra, las de ganar. No resultan ciertamente creíbles los reclamos al respecto del uribismo, por que Uribe cuando gobernó sí que es verdad que supo poner a su favor todo el poder de la maquinaria del estado, y sin escrúpulo alguno además. En cuanto a lo izquierda, sus alaridos teóricamente preocupantes sobre igualdad de oportunidades en la lucha por el poder son cuento viejo, y con razón o sin ella nadie puede creer que un estado clientelista y presidencialista, va a jugar su poder en contra de sí mismo. Tal presunción es solo lo que los viejos zorros conocedores del establecimiento colombiano llaman una actitud mamerta.

El discurso herido de Santos sobre que se la juega por la paz, tiene tanto de largo como de ancho. Desde luego, como muchas veces lo hemos dicho en estas líneas, todos quisiéramos que la paz, la concordia y el bienestar de los nacionales fuera la conquista cierta de esta nación en el inmediato futuro, pero habiendo visto todo lo que ha pasado en estas materias en Colombia, no creemos, sinceramente, que la cosa sea tan fácil. Comprometidos con el gobierno en una negociación rápida, la discusión de solo 2 puntos de la agenda de la Habana se ha gastado ya un año, y nadie que no sea enfermizamente ingenuo desconoce que esos tiempos correr en favor de la guerrilla.

Una vez más como ha sido en el pasado, las FARC, con sus clásicas jugadas a 3 bandas,  van a ser coparticipes del resultado electoral del próximo año, y en eso, aunque nos duela, hay que aceptar que han sido más habilidosas estratégica y políticamente, de lo que muchos hubiéramos querido. Y con su pasito tum tum se han convertido en la pareja del baile de Juan Manuel Santos en su deseo de permanecer en el gobierno. Lo que muestra que bobitos si no son políticamente, y que si se saben que de  alguna forma serán coparticipes del triunfo electoral del actual Presidente de los colombianos, van a saber cobrar, a su manera, muy bien esa baza del juego. Luego el diestro jugador de póker del doctor Santos tiene sentados al frente de la mesa a unos contrincantes que no son para nada ingenuos de las reglas con las cartas. Ya han ganado buen terreno y tienen todavía mucho por lograr.

Así las cosas, lo que viene hacia adelante en materia política es más interesante de lo que parece a simple vista, y habrá que esperar que en ultimas quien termine perdiendo en el juego no siga siendo el pueblo colombiano, a quien a pesar de todos los datos oficiales, no le va tan bien como nos quieren hacer creer. Destapadas todas las cartas sobre la mesa, hay que tener ojo avizor porque casi siempre los tahúres son muy habilidosos en sus juegos no muy limpios de manos diestras para sacar de la manga de su camisa una carta marcada.