Editorial: LA POLICÍA EN SANTANDER

Por Wilfredo Sierra Moreno.  

wilfredo sierra morenoUna extraordinaria labor ha venido presentando nuestras fuerzas de policía en Santander,  quienes con esfuerzos y, muchas veces, entregando la vida de sus miembros, libran una lucha valiente contra la delincuencia y los comportamientos intolerantes de los santandereanos. Que la acción policial no se refleje totalmente en el estado real de la tranquilidad ciudadana de nuestro entorno tiene muchas causas adyacentes que no siempre se quieren asumir de la debida forma, prefiriendo reducir la discusión del problema ha echarle la culpa al agente publico.

En primer lugar hay que decir que no siempre la colaboración de la ciudadanía para informar adecuadamente con las causas que generan en actos delincuenciales se da adecuadamente, y muchos creen, erróneamente, que el ciudadano común y corriente nada tiene que ver con el logro final de la tranquilidad general. La indiferencia siempre ha sido el gran enemigo de la lucha frontal contra la delincuencia y el vicio en general, y nunca se demandara, de suficiente forma, la importancia de que el vecino del barrio, el transeúnte, el familiar, reporte con la suficiente antelación fenómenos que podrían terminar de la mal manera.

Pero existen de igual forma condiciones objetivas para disparar la delincuencia, sobre todo la de menor monto, y es la descomposición social en el contexto familiar y económica porque, a pesar de que los índices formales de mejoramiento económico de la región, no siempre eso se ve prácticamente reflejado en algunos niveles sociales donde el hambre, claro y contundente, generan factores de alteración emocional que llevan a la toma de decisiones no inteligentes. Por supuesto, nunca dejaremos de insistir en la falta de una verdadera formación en valores solida de parte de los jóvenes de nuestro departamento, no solo en el hogar sino igualmente de parte de los profesores que, últimamente, parecen más preocupados en hacer huelgas y promover el desorden social. Luego, antes de sacar el dedo señalador para apuntar únicamente al cuerpo armado de la policía, deberíamos también revisar otras áreas en las que también hay causas objetivas de nuestra delincuencia.