Editorial: LA REALIDAD SÍSMICA DEL PLANETA.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga (3)Realmente sorprende la ignorancia de un buen sector de la opinión pública del mundo, de Colombia y de nuestra Área Metropolitana,  sobre la forma como están constituidas las capas de la corteza y toda la estructura terrestre, y como habladores  de todos los pelambres  aún pueden descrestar a un gran número de nuestros ciudadanos con el argumento infantil que todos estos fenómenos obedecen a supuestos cumplimientos de profecías sobre el fin del mundo.

La tierra es un organismos vivo que a los largo de los tiempos ha sufrido sus propios procesos de reacomodación y transformación, y así, por ejemplo, donde hace miles de millones de años solo habían valles interminables, hoy se alzan imponentes cordilleras. Durante todos los siglos las  capas de la estructura terrestre se han ido acomodando respondiendo a sus propias fuerzas dinámicas interiores, y claro, todos esos fenómenos a lo largo de los tiempos han ido produciendo la destrucción de ciudades y culturas enteras.

Cuando hoy leemos en Vanguardia Liberal que muchos de nuestros habitantes responden a los recientes movimientos telúricos con cadenas de oración, no podemos dejar de ver en ello la corriente atávica de los primitivos moradores de nuestras breñas, que recurrían a la brujería y la hechicería (que con muy pocas modificaciones responder a los rezos de hoy en día), pretendiendo modificar las actividades normales y lógicas de la naturaleza.

Eso es mucho más inexplicable en una ciudad y un área de influencia que está atravesada por dos de las principales fallas geológicas del mundo, y cuya predisposición a un terremoto es más que esperable. Lo que sorprende, es que durante muchos años, la dirigencia de esta ciudad y su área de influencia,  hayan  preferido ignorar la realidad del terreno sobre el que están construidas nuestras viviendas, y que con irresponsabilidad histórica no se hubiera y se esté  preparado, adecuada y conscientemente,  a su población para un desastre de estas características.

La suerte de nuestro entorno ha sido que todos los fenómenos telúricas con origen en la Mesa de los Santos y otros puntos cercanos, han sido de una  profundidad muy grande, pero cuando estos ajustes de la capa terrestre nuestra sean más cercanos a la superficie, debemos estar bien preparados para despedirnos. Y no es terrorismo periodístico. Las evidencias científicas de un sismo en las condiciones precisas, de ubicación y presencia de fallas geológicas tan grandes como las nuestras, son muy grandes. Que en lugar del razonamiento matemático y estadístico prefiramos recurrir  a la superchería y el fanatismo, es otra cosa. Pero frente a la naturaleza y sus fenómenos posibles, no hay oraciones que valgan…