Editorial: LA REPARACIÓN INTEGRAL DE LAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1Hacen muy bien la administración departamental de Santander  y la Alcaldía de la ciudad de Bucaramanga en comprometerse en una empresa seria de la reparación de víctimas del conflicto armado en nuestro país, porque esa es, indiscutiblemente, una vía para resarcir heridas y buscar, en serio, una manera de reconciliar voluntades y ánimos para una posible paz duradera hacia el inmediato futuro.

No será sobre la base de la impunidad y el silencia como una sociedad cualquiera puede buscar los caminos ciertos de la reconciliación y en esto se equivocan una vez más los señores de las FARC, cuando recurriendo a todo tipo de argucias en la mesa de conversaciones del la Habana con el gobierno, pretende que ni uno solo de sus múltiples y atroces crímenes sean juzgados por la sociedad colombiana que bien dolida esta por tantos años en que su acción tenebrosa y miserable nos ha hecho sentir el peso de unos desalmados sobre las gentes trabajadoras de este país… Todo en nombre de una revolución de pacotilla, presupuestos sociales de membrete que nunca se han dejado sentir en su transitar por veredas y corregimientos que han estado sometidos a su imperio y que, por el contrario, hoy son lugares más sórdidos y paupérrimos que antes que llegaran estos revolucionarios de papel.

Si bien es cierto los exponentes del establecimientos oficial colombiano no han sido precisamente un dechado de virtudes democráticas y de honestidad, un mal no justifica otro peor, y no podemos aspirar a salir de las garras del clientelismo organizado a la de la dictadura de unos monstruos totalitarios que lo único que saben es apretar el gatillo sobre las cabezas de quienes no están pusilánimemente sometidos a sus criterios y costumbres absurdas. Porque si bien es cierto todo ser racional y equilibrado quiere y desea vivir en paz, esta paz debe estar sustentada en los principios jurídicos y políticos que todas las naciones civilizadas respetan en el mundo, y no en los absurdos de unos patanes que no conocen de respeto de la dignidad humana, la libre confrontación de los puntos de vista, la libertad de expresión y, por supuesto, una prensa libre.

En ese contexto, la reparación de las victimas es una premisa universal de todo proceso de paz en el planeta, y nada ni nadie puede, lógicamente, pretender que tan sagrado derecho se pueda justificar en aras de una paz firmada por intereses mezquinos de parte y parte, sin que a la larga tal supuesto arreglo político y social sea una frustración más para un pueblo lleno, a lo largo de su historial, de múltiples mentiras y frustraciones.

Por eso cuando en nuestros lares departamentales y municipales vemos que se comienzan a dar gestos humanitarios de reparación a tanta gente golpeada por esta patria partida históricamente por la violencia, nos  alegramos sinceramente. Pero igualmente creemos que ese debe ser el inicio de un proceso que se debe profundizar, para llegar, de verdad, hasta las raíces de una violencia y una injusticia histórica, que no se puede quedar en los formalismos de un señor que solamente se quiere hacer reelegir Presidente de los colombianos…