Editorial: LA TRAGEDIA DE FILIPINAS.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileLa terrible, devastadora y mortal tragedia de Filipinas que tiene conmovido al mundo entero nos debe dejar lecciones ciertas sobre los orígenes físicos de los fenómenos naturales arrasadores que son, cada día más, frecuentes en diferentes partes del mundo, y que se seguirán sucediendo no por causa de una voluntad divina como los ignorantes y supersticiosos suelen expresarlo ante estos sucesos, sino con fundamento en  la irresponsabilidad del hombre en su relación con el medio ambiente.

Ya hace algunos días alguna observador científico de los fenómenos meteorológicos, atmosféricos y del movimiento de las placas tectónicas de la corteza terrestre, conceptuó que buen parte del territorio de los Estados Unidos estaría seriamente propenso a desaparecer del mapa, en virtud de las descomposiciones serias y protuberantes del equilibrio ecológico del sistema tierra y de las reacciones en serie que este desequilibrio puede originar en los demás componentes de la masa del planeta, pero desgraciadamente, mientras nos dolemos por los muertos y  los desaparecidos por la acción de las fuerzas naturales desatadas, nada queremos hacer, en serio, para atacar las causas de la descomposición sustancial de la estructura orgánica del planeta sobre el que vivimos.

Y si pareciera que estuviéramos viviendo, por entregas,  un apocalipsis del sistema de cosas sobre el planeta, este no se debe a las causas supersticiosas que los fanáticos religiosos suelen esgrimir ante estos sucesos –la ignorancia siempre es atrevida –  sino a la irresponsabilidad de los seres y sus gobernantes en el manejo del tema ambiental y de la relación de quienes nos presumimos muy inteligentes y superdotados frente a la que las culturas indígenas llamaban “la pacha mama”. Rota la capa de ozono y el equilibrio natura, lo que viene es el desastre total y, la verdad, si fuéramos realmente racionales, no deberíamos quejarnos ni dolernos por lo que son las consecuencias naturales de unas causas que los hombres, con torpeza descomunal, hemos propiciado.

Y sin embargo, por todas las culturas del mundo seguimos en las mismas como si no fuera suficiente con lo que estamos viviendo. En ciudades como Bucaramanga  seguimos llenado de centenares de carros todas las semanas nuestras atiborradas calles, contribuyen en grandes proporciones  con la contaminación que  ya he llegado a extremos desorbitantes. Pero vaya dígale usted a un pequeños burgués de esos que tienen en su residencia 3 y 4 carros para el uso de su familia que se reduzca a uno,  para hacer no solo más transitable la ciudad sino menos descontaminado el ambiente, para que vea la insultada que nos pega. Troglodita, retardataria, bruto, es lo menos que le dice.

Luego, tranquilos, sigamos como vamos en la destrucción de nuestro sistema que más temprano que tarde las consecuencias de nuestra torpeza llegaran a nuestras puertas. Porque no hay que olvidar que si algo existe que no perdona es la naturaleza. Y después con lágrimas de cocodrilo no podremos recuperar un planeta que todo demuestra que si puede ser destruido lenta pero seguramente…