Editorial: LA TRONCAL YUMA EN VEREMOS POR CULPA DE LA USO

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1Santander no está ciertamente de buenas en cuanto a sus ejes viales y el desarrollo de carreteras para su crecimiento económico y social, y cuando no es por una casa es por otra, pero siempre algo pasa para enredarnos el camino hacia una buena infraestructura de comunicaciones. Ahora, por cuenta de la USO que le dio por propiciar  un sindicato a los trabajadores del contratista que ejecuta las obras de la denominada Gran Vía Yuma, la ejecución de esta tiene serios problemas.

A los jovencitos de la oligarquía sindical de la USO les dio por “darles carbón” a los trabajadores del proyecto para pedir, en un pliego de condiciones, la pendejadita de un aumento del 50% en sus salarios y, lean bien, la disminución de un día laboral en la jornada semanal. Como diría un buen costeño, ¡tienen huevo!. Por supuesto a esas elites de trabajadores convertidos en una nueva versión de oligarcas de overol, nunca les ha interesado en serio el desarrollo y el crecimiento de nuestro departamento, y cada vez que pueden muestran el cobre de chupasangres de las empresas que quieren hacer progreso y desarrollo.

Como liberales de pensamiento somos amigos por principios del derecho a la sindicalización de los obreros de nuestra patria, pero como diría una buena amiga medio filosófica, “una cosa es una cosa y otra cosas en otra cosa”. Del derecho a la libre asociación laboral no se puede pasar al asalto a los presupuesto de las empresas y, en este caso, de contratistas que suficiente tienen de enredos con la burocracia oxidada del Ministerio de Transporte para que les tramiten y desembolsen los recursos para los proyectos, para que ahora le agreguemos la ñapita de la voracidad sindical.

Lo que viene de aquí en adelante para el futuro de las supuestas grandes vías que tendremos en el futuro en Santander es negro. Si a las negociaciones más o menos enredadas entre entidades oficiales y empresas encargadas de hacer las obras tenemos que agregarle de ahora en adelante la creación de un sindicato de los trabajadores de las empresas contratistas, apaguemos y vámonos… “Bueno es cilantro pero no tanto” decían nuestra abuelas. Y aunque los contraticos dejan unos pesos, el tiesto no da para tanta gente.