Editorial: LA VIOLENCIA VENEZOLANA…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga (1)Confirmando lo que ha sido una constante en la historia de la humanidad, el gobierno supuestamente revolucionario de Venezuela se ha ensañado contra los sectores populares y en esta oportunidad contra la juventud, sencillamente porque aplicando un derecho universal a la protesta, algunos ciudadanos han mostrado, en grandes multitudes, su inconformismo con el mal gobierno y la más que errática conducción del estado del alucinado heredero de Hugo Chávez,  que tiene la teórica virtud de que los pájaros le hablen…

Los seudo revolucionarios y los comunistas declarados al igual que los fanáticos religiosos de todos los pelambres, no admiten que sus supuestas verdades infalibles sean puestas en duda, y aun ante las evidencias más que contundentes del desbarajuste administrativo y político de Venezuela, el señor Maduro se aferra a la estúpida tesis de que las protestas de su pueblo son el producto de una conjura internacional, y lo único que le ha faltado por decir –aunque no demora en afirmarlo- es que esa conspiración tiene su origen en Colombia.

Pero las evidencias de todos los movimientos populares en el mundo de los últimos meses lo que demuestra es que aunque los régimen totalitarios recurran a los fusiles, la muerte y el encarcelamiento, tarde o temprano terminan por caer ante la reacción de hombres y mujeres que tienen un punto de tolerancia máximo frente la arbitrariedad y la barbarie de los gobernantes prepotentes.

Con todo y lo inaceptable que es el comportamiento del gobierno de nuestro vecino país, ciertamente es lamentable que se esté cayendo en estos absurdos despropósitos, porque nada fuera mejor que, no obstante las tendencias ideológicas de sus gobernantes, nuestros hermanos de al lado hubieran logrado una vía hacia el mejor estar, el progreso, la paz y el desarrollo. Eso fue lo que prometieron desde cuando Chávez llego al poder por primera vez por vía democrática –luego de un fallido intento de golpe de estado-, pero desde entonces, empezando con la absurda empresa de invertir los grandes recursos que la empresa petrolera la daba a Venezuela en intentar construir un “Bolivarismo latinoamericano”, las buenas intenciones se perdieron en absurdos desequilibrios mentales…

No resulta fácil invitar a la conciliación y el dialogo a sectores que cada vez se han ido polarizado más y  más, y posiblemente eso es lo más peligroso de la situación allí. La ilógica de la soberbia y la arrogancia nunca ha llevado a los pueblos a nada bueno y pareciera que en Venezuela se están empezando a caminar senderos peligrosos que no tienen retorno.