Editorial: LAS ANCESTRALES TENDENCIAS PAGANAS…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

descarga121Cuando se acercan eventos como las ferias de los pueblos y la mismas fiestas de navidad que, supuestamente, deberían ser una época de recogimiento que terminan convertidas en unas verdaderas “parrandas santas”, no dejo sentir una seria admiración por la desfachatada franqueza de las tradiciones romanas, que sin encubrimientos farisaicos daban rienda suelta de sus más primarios instintos humanos en sus clásicas fiestas paganas.

La feria romana con el circo y la exaltación a su clásico dios Baco, eran una invitación abierta, publica, para una semana de desafueros, en las que el trago, -en grandes proporciones-  y el sexo desbordado, hicieran su presencia de manera desvergonzada a la vista de todo el mundo, y en la que no había limites para nada, ni en el comer ni en el beber, hasta circunstancias insospechados. Hoy, muchos pero muchos años después, cuando presuntamente hemos avanzado bastante  en la formación cultural y social, la verdad es que cuando uno observa los compartimientos impulsivos de algunos de nuestros sectores sociales en las  modernas ferias de pueblo, no deja de observar ese instinto primitivo desbordado, que a veces hace tan difícil el control de las autoridades policiales.

Los romanos no eran hipócritas y, por ejemplo, sabían que en política y para ganarse la simpatía de la gleba sometida a su imperio, no había como el pan y el circo para dar rienda suelta a la euforia popular. Y lo hacían de frente, sin eufemismos fingidores que son tan caros a nuestra sociedad moderna que vive más de la apariencia que del fondo. ¿Por qué todos los pueblos y ciudades de nuestra moderna patria tienen, indefectiblemente, sus ferias y fiestas? Por la misma razón pragmática que el viejo imperio sabía necesaria cuando le daba a sus fiestas paganas la importancia y la dinámica explosiva que tenían.

Cuando nuestras abuelas decían que “por mucho que se vista de seda el mono, mono se queda”, estaban sin saberlo haciendo un profunda afirmación sociológica y humana, y posiblemente no tenían necesidad de recurrir a los grandes sicólogos y siquiatras de la vida moderna, para saber que el cerebro riptido, primerio, instintivo, por más supuesta evolución humana sigue primando, aunque por fuera se llene de muchos adornos, perfumes y retoques artificiales…