Editorial: ¿LLEGANDO A LA PAZ DE COLOMBIA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileLa firma del segundo de los cinco punto de discusión en la mesa de conversaciones del gobierno y las FARC en Cuba a llena de una euforia muy especial a ciertos sectores de la opinión pública, y esos sectores dan por sentado que éste paso es el preludio de la paz total en la nación, optimismo desbordado que, de verdad, yo quisiera compartir. Hemos dicho en estas líneas y seguiremos repitiendo que nada sería más deseable para ésta nación que la culminación de todos sus conflictos sociales y armados para llegar a un estado que nos permitiera proyectarnos, definitivamente, al desarrollo y el progreso general.

Pero eso, en la práctica, no es tan fácil. Empezando porque en la guerrilla no solo las FARC son factores de perturbación de orden público, y de por medio está el ELN, a veces más fundamentalista y desconcertante que las mismas FARC en crear zozobra, desconcierto, muerte y secuestro. Pero no solo en la izquierda sino igualmente en la derecha los grupos armados son un factor generador de desconcierto, porque por encima de todo lo que oficialmente se quiera decir, el paramilitarismo no está muerto entre nosotros, como fuera de desear. No solo está de por medios a fusión de estos últimos con la Bacrin, sino la consolidación de grandes emporios del narcotráfico que, como nunca esta boyante.

Sobre esto y cuando justamente en el tercer punto de la mesa de cuba se hable del narcotráfico, habría que ver hasta donde no solo las FARC sino igualmente los otros actores armados del negocio, estarían en la disposición de hacer dejación de una actividad que produce mucho, pero mucho dinero. Aquí no solo estamos hablando de ideologías o de supuestas concepciones filosóficas para manejar al estado y a nuestra sociedad, sino de una negocio pulpito y próspero, que se mantiene vivo gracias a que en los Estados Unidos y en Europa los consumidores de la coca y de otras sustancias alucinógenas, no dejan de pedir más y más basura de esa.

Digamos que el argumento del gobierno es válido en cuanto a que desaparecería uno de los principales actores de la inestabilidad nacional, pero obviar uno de varios componentes de perturbación estructural no es la paz, y ello lo afirmamos con  el debido respeto que se merece una observación objetiva y realmente desapasionada del tema. Otra cosa es que por necesidades electorales ahora nos quieran vender la tesis de que estamos llegando al paraíso terrenal, cosa que no es cierta pero que igualmente no es serio afirmar. Cierto que muchas gentecitas con pensamiento primario desearían ver en su entorno corren ríos de miel y lecha y sentir que han llegado al cielo, pero esa forma alienada de ver las cosas no es buena consejera a la hora de un análisis objetivo y preciso de los que son las condiciones reales, en materia económica, social, administrativa, de seguridad, de organizaciones criminales  y de inescrupulosos queriendo hacer dinero a cualquier precio entre nosotros.

Bien por la firma de ese segundo punto en la mesa de negociaciones y que ojala con los otros se pueda avanzar más rápidamente de lo que ha acontecido  con los dos anteriores. Pero no hay que caer en ingenuidades. Éste bien puede ser el comienzo hacia una pacificación real de la nación en el inmediato futuro. Pero es solo eso, el comienzo, de un recorrido que es largo y culebrero…