Editorial: LO DE VENEZUELA, UNA LOCURA…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1Independientemente de que uno tenga suficiente sentido del humor como para creer que en la vida se la pueda pasar haciendo payasadas, lo de Venezuela con su presidente y los videos absurdos de un Chávez supuestamente reclamando que lo tienen encerrado -¡porque no estaría muerto!-, es la expresión más clara de lo que es una república banana, aquella tropical, irracional y loca, donde hasta la desaforada imaginación de un García Márquez, con su alucinado Macondo, se quedo corto.

Claro, la jugarreta de la grabación simulando la voz del ex gran comandante de la revolución venezolana no deja de ser una chanza de lo más perverso del mundo, pero es que por los lares de nuestros vecinos pareciera que si se aplica al ciento por ciento aquello de que en la guerra, la política y el amor todo vale, y no importa si las armas sean lógicas, racionales, malintencionadas o simplemente descabelladas como esa de suponer que  lo del entierro de Hugo Chávez Frías, fue la más magistral comedia de simulación de todos los tiempos, y delante de todo el mundo.

Pero esperen que el jugo macabro no termina ahí… Como en el más alucinante país de los locos sueltos, a renglón seguido el señor Maduro le da por volver a desvariar con el cuento de que los gringos están fisgoneando en todo su territorio,  que hacen planes apoyados con la ultra derecha colombiana para asesinarlo, y que son, los gringos,  los protagonistas de saboteos en importantes sectores de la económica venezolana. Y claro, a la usanza de los caudillos izquierdistas de marioneta, entona otra vez el  yanquis go home, expulsa al encargado de negocios de los Estados Unidos en Venezuela y a dos diplomáticos gringos más, y se planta de nuevo frente a su imaginaria guerra históricas contra los norteamericanos, a los que en su calenturienta mente, espera aplastar.

Más irracionalidad no puede haber pero, lo más triste de todo, en medio de tanta barahúnda el pueblo venezolana se muere de hambre,  carece  de los más mínimos elementos de la canasta familiar, y los capitales que podrían hacer inversión y desarrollo, o los expropian o sencillamente se van ante ninguna perspectiva cierta de progreso y trabajo allí. Triste de toda tristeza, pero aunque parezca el cuento más mentiroso que alguien se hubiera podido inventar, está pasando en Venezuelaí. ¿Ese es el modelo de sociedad de quienes,  aun hoy por hoy, insisten en exportar la supuesta revolución venezolana a todos los confines de América Latina?  Difícil de que convenzan a una cabeza medianamente cuerda…