Editorial: LOS CONDUCTORES EMBRIAGADOS…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profilePor fin parece que el gobierno ha tomado una resolución seria para tratar de controlar la acción criminal de tanto conductor ebrio que anda por las calles y carreteras del país destruyendo la vida y dejando paralíticos a unos pobres seres que tuvieron la desfortuna de encontrarse a uno de estos barbaros en el camino. Las penas para quienes por el solo hecho de conducir borrachos son verdaderamente ejemplarizantes, además de que si hay heridos o muertos de por medio, la acción penal dará cárcel, lo que es apenas obvio, en contravía de la complacencia inexplicable que hasta ahora existía en esta materia.

No dudamos que  muchos conductores amantes de las copitas van a tener una muy mala navidad, porque conociendo como creemos conocer la mentalidad del alcohólico, las amenazas punitivas de mezclar volante con trago no van a arredrar los ímpetus de quienes son considerados por la asociación médica mundial como unos enfermos. Desafortunadamente el hecho de que los profesionales de la salud hayan determinado científicamente las implicaciones adictivas y mortalmente destructoras de alcoholismo, los gobiernos tanto nacionales como internacionales no han tenido la suficiente disposición para enfrentar de una manera más integral éste tema.

Desafortunadamente uno de los síntomas características de ésta enfermedad es la negación y la arrogancia soberbia del consumidor consuetudinaria, que bajo ninguna circunstancia es capaz de entender que su adicción merecería una atención especial de sí mismo y en ayuda externa de instituciones como Alcohólicos Anónimos, que lleva muchos años atendiendo la situación de hombres y mujeres incapaces de manejar la forma desaforada de consumir licor. Frente a ésta actitud torpe y los innegables daños que el ebrio causa al frente de un timón, no hay más remedio que acoger con entusiasmo las duras medidas  que a buena hora el gobierno ha tomado en ésta materia. Lástima que, como sospechamos, a muchos colombianos copetones manejando, se les va a dañar las fiestas de fin de año.