Editorial: LOS PROBLEMAS DE FIN DE AÑO…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileComenzada ya en la práctica la temporada de fin de año en todo el país e igualmente en nuestra ciudad y departamento, seguramente ninguna prioridad es tan importante para la ciudadanía en general y para el comercio en particular, que el de la seguridad. Puesta en circulación la plata de los preparativos para las fiestas, los arreglos navideños, los estrenos de rigor  y la compra de las viandas que harán las delicias de los comensales de la temporada decembrina, también los amigos de lo ajeno, los bandidos grandes y pequeños hacen su agosto y, como en ninguna otra época los atracos de todos los calibres están al orden del día.

Nunca dejaremos de resaltar la encomiable labor que a todos los niveles desarrolla la policía nacional y todos los órganos de vigilancia y control – entre ellos el ejército nacional – para garantizar el orden y la seguridad del hombre de a pie en la calle, pero también es cierto con que el correr del tiempo el número de los que quieren vivir del dinero fácilmente conseguido se multiplica geométricamente, y a veces las unidades de vigilancia y control son desbordada por la cantidad de los indeseables.

Pero además, entrada por estas épocas del año en la segunda temporada clásica invernal del país, las condiciones de las vías y la seguridad sobre ellas se hace cada vez más preocupante, entendiendo que desde ya – apenas si comenzando el mes de noviembre – es grande el número de los compatriotas que de una región a otra se mueven por las vías nacionales. Las limitaciones presupuestales siempre impide que el número de los hombres en pie de fuerza para atender estas grandes movilizaciones interiores en la nación sea suficiente, y la impericia, la imprudencia y esas audacias irresponsables de algunos ciudadanos que quieren ser campeones de fórmula uno en las vías criollas, hace que el número de accidente, muertos y heridos se multipliquen de manera desesperante.

Y está, desde luego, el trago y sus consecuencias en el comportamiento personal de muchos hombres y mujeres, haciendo que las riñas externas y familiares incremente el número de afectados por estos motivos – alguna veces fatalmente –  demostrando que, como decían nuestros ancestros, no todo lo que brilla es oro, y para el caso que nos ocupa, diciembre y navidad no siempre es símbolo de festejo y alegría para muchas familias de nuestra nación. Y si, como la experiencia ensaña, no siempre dar concejos bien intencionados al ciudadano del común da los resultados que fueran de desear, habría que concluir que nos encontramos –  con esto de la temporada de fin de año – frente a nuevos factores de perturbación en los índices de accidentabilidad, riñas, hurtos, heridos y muertos.

Así el tan esperado fin de año para muchos será motivos de desgracias mil, y de un trabajo descomunal para policía, ejército y autoridades de todos los niveles, que no siempre son capaces de contener las inmadureces de un buen sector de la ciudadanía que no sabe controlar sus más primarios instintos naturales…